España ¿aprueba en productividad?

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La productividad es un tema de plena actualidad. Los sindicatos y empresarios debaten esta cuestión en la reforma de la negociación colectiva y en breve llegará al Gobierno. Alemania ya habló de ello en el Consejo Europeo, dentro del llamado Pacto del Euro. El tema volverá a tratarse en las próximas reuniones de los ministros de Economía y Finanzas. Ángela Merkel acusó a los países del sur de Europa de tener demasiadas vacaciones y también la televisión sueca bromeaba sobre la baja productividad de los españoles. La realidad es otra muy distinta, la productividad española está por encima de la japonesa. ¿Qué es la productividad? ¿Cómo se mide?

La productividad mide la relación entre lo que se produce y los recursos que se tienen para producirlo.

¿Cómo se mide la productividad?
La fórmula más común es Productividad= Producto/Recursos. Sin embargo esto tiene muchas derivaciones, porque dentro de la producción no podemos olvidar la calidad del producto, el tiempo invertido, etc., mientras que en el lado de los recursos hay que contabilizar la inversión en innovación, los salarios de trabajadores y directivos, las materias primas, etc.

La productividad en España es superior a la de Japón y muy cercana a la de Alemania. Por otro lado los españoles trabajan más horas anuales que los alemanes. Además de haber distintas metodologías, calcular la productividad de un país entero no es fácil. Para ello en la mayoría de estadísticas internacionales se centran en la relación entre las horas trabajadas y el crecimiento económico en términos PIB.

¿Qué factores influyen en la productividad?
Como se ve, los costes laborales y, en particular, los salarios de los trabajadores son los ejes sobre las que gira el debate de la productividad. Pero la distribución de ese gasto empresarial en sueldos también es relevante, porque la diferencia entre los que menos cobran en una empresa y los que están en la cúspide de esa misma compañía no hace más que agrandarse. En algunas de las mayores compañías occidentales, la diferencia llega hasta las 400 veces. Y a la hora de contabilizar los costes laborales para calcular la productividad, todos se suman en el mismo grupo.

¿Cuál es la situación de España?
Si se toman los datos de The Conference Board se comprueba que la productividad del trabajador español fue en el último año de referencia, de 73.358 dólares, cerca de los 74.323 de Alemania o los 80.515 de Suecia y ligeramente por encima de los 73.339 de Dinamarca.

España también supera a potencias como Japón, con 68.398 dólares o Corea del Sur, con 60.616. Noruega (107.693) y Luxemburgo (119.451) quedan muy lejos de nuestra productividad. Estados Unidos registra 99.113 dólares por trabajador.

Las mismas estadísticas utilizan otras metodologías, cuyo resultado no varía demasiado, al igual que los datos del Eurostar.

¿Cuál ha sido la evolución?
En España, la productividad por hora trabajada creció a un ritmo del 1,5% anual entre 2005 y 2010, de nuevo según los datos de The Score Board. En la zona euro sólo Irlanda supera esta evolución.

Según el INE, el incremento que se produjo en 2010 fue del 2%, gracias principalmente al descenso de la remuneración del conjunto de los trabajadores.

The Score Board, por su parte, sitúa el aumento de la productividad por hora trabajada en 2010 en un 1,8% y lo vincula también al descenso de las horas trabajadas.

¿Cuánto se trabaja en España?
Un trabajador español a jornada completa dedicaba de media en 2008 41,9 horas a su empleo. En Alemania ese mismo año, eran 41,7. En Francia, 41. En Noruega se dedicaban 39,2 horas trabajadas a la semana y en Luxemburgo 40 horas. De estos datos se deduce que, curiosamente, los países más productivos son donde menos se trabaja.

Anualmente, es decir, incluyendo las vacaciones, los países de la OCDE registraban una media de 1.738,7 horas de trabajo efectivo por cada empleado.

En España los datos registrados fueron de 1.653,8 horas al año, por encima de Alemania, con 1.389,7. En la parte más alta de la tabla están Hungría, con 1.988,8 horas y Grecia con 2.119,3.

Otra cuestión a tener en cuenta son los horarios. En Europa se suele tener una jornada intensiva, mientras en España un 42% de los trabajadores tienen un turno partido. Este hecho alarga la jornada laboral hasta altas horas de la tarde y dificulta la conciliación familiar y social.

¿Hay otros modelos de trabajo?
Los datos confirman que la productividad tiene más que ver con el aprovechamiento de las horas que con la cantidad. Carl Honoré escribe en su libro Elogio de la lentitud "trabajar más despacio aumentaría la productividad", apelando al estrés que provoca un alto ritmo de trabajo y las bajas que esto conlleva.

Paul Lafargue, yerno de Marx, escribió también en Derecho de la pereza que la meta del sistema económico tendría que ser la reducción al mínimo del tiempo que se dedica a la actividad laboral para lograr una mayor satisfacción personal.

Este tipo de planteamientos están incluso de actualidad, con propuestas económicas como el decrecimiento que, aunque de manera tangencial, también ha estado presente en las protestas del movimiento 15-M : "En este país en el que estamos hace mucho tiempo que confundimos crecimiento y consumo, por un lado, con felicidad y bienestar, por el otro", indicó el profesor universitario Carlos Taibo en la manifestación del 15 de marzo con que dio comienzo la protesta.

Quizás Ángela Merkel haya tenido un error de conceptos o una visión diferente de lo que es la felicidad.

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