Empresas y crisis: el éxito de lo pequeño, lo emergente, lo valiente

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Si hace veinte años nos hubieran dicho que un Banco familiar del norte de Epaña iba a convertirse en el Banco con mayores fondos propios de Europa, el de mayor capitalización bursátil y el banco con más peso en el índice STOXX 50…no lo hubiéramos creído.

Si hace 20 años nos hubieran dicho que una Ingeniería Española como Técnicas Reunidas iba a competir con las grandes ingenierías internacionales y ser la adjudicataria de grandes proyectos en Arabia Saudita, Omán, Kuwait, Chile y Méjico… no lo hubiéramos creído.

Ni que en las esquinas más estratégicas de Oxford Street, Campos Elíseos o Vía Torino nos encontraríamos la moda española con aire gallego… Ni que una Constructora Española iba a comprar la red de aeropuertos más importantes de Inglaterra… Ahora son grandes, son líderes en sus sectores, son una referencia para todos. Pero hace veinte años eran pequeños.

Ahora son grandes, son líderes en sus sectores, son una referencia para todos. Pero hace veinte años eran pequeños.Dicen que los grandes incendios nacen de las chispas pequeñas… Emilio Botín, Amancio Ortega, José Lladó y Rafael del Pino prendieron chispas que arrasaron el mundo financiero, el mundo de la moda, la ingeniería y las infraestructuras.

Ahora necesitamos nuevas chispas, necesitamos a las empresas pequeñas para salir de la crisis. De esta crisis saldremos innovando, necesitamos ideas que tomen impulso. Son muchos pero son pequeños los que tienen ideas y no saben cómo conectarse entre sí, pero son con seguridad quienes crearán la economía del mañana.

En las grandes empresas las ideas se suelen frenar en puestos intermedios por miedo a perder ciertas posiciones. La gente no se mueve, no innova… por miedo a equivocarse y a perder una posición de poder que le importa más que los logros de la empresa. El instinto de preservación es más poderoso que el logro. Todos queremos conseguir cosas pero ante todo y sobre todo, no queremos perder nada. Ahora necesitamos líderes y no jerarquías.

El nivel de compromiso, de aventura de formar parte de un barco en el que todos tienen que remar para que no se hunda, se siente de verdad en la empresa pequeña. En la empresa grande te acomodas porque sabes que eres grande y aunque no remes, el barco flota. En un gran buque a unos les dicen cómo cortar la madera, a otros cómo agruparla y a otros cómo transportarla. En el pequeño todos sueñan con llegar a la otra orilla.

Dicen que hay una relación entre la hormona del hambre y la producción de sinapsis en el cerebro. El hambre y la necesidad agudizan el ingenio y la valentía. Toda ciencia viene de la necesidad y del dolor, que te impulsan a buscar siempre la causa de las cosas, mientras que el bienestar te inclina a estar quieto. Por eso los países emergentes tienen futuro, por eso los sectores en desarrollo tecnológico tienen futuro, por eso las empresas pequeñas tienen futuro…

De esta crisis saldremos innovando, necesitamos ideas que tomen impulso. Son muchos pero son pequeños los que tienen ideas y no saben cómo conectarse entre sí, pero son con seguridad quienes crearán la economía del mañana.Obama lo ha dejado muy claro este año: Nunca más un contribuyente americano será rehén de un banco demasiado grande para fracasar…
Me parece bien no ser rehén de las grandes compañías, me parecen bien frenar el apoyo a los grandes sectores maduros y diversificar riesgo apoyando a los pequeños sectores con crecimiento… Lo que no quita que sea necesario que coexistan la solidez de los grandes y el impulso de los pequeños, las ganas de los que empiezan con el balance de los maduros.

Ahora es el momento de apostar por los pequeños, apoyar a los que intentan crear riqueza en sectores no regulados…

Y así quizás dentro de 20 años un fabricante de botellas vasco como Vidrala sea líder en el mundo por haber fabricado el vidrio que no se rompe al caer. O un laboratorio farmacéutico gallego como Zeltia sea líder en el mundo por haber sintetizado la molécula capaz de detener el cáncer de forma eficaz, con baja toxicidad y para siempre. O una empresa industrial Navarra como Viscofan sea referencia en el mundo de la medicina regenerativa por el uso del colágeno como sustrato para el desarrollo de células madres en lesiones coronarias……

O quizás dentro de 20 años una empresa Valenciana líder en cirugía ocular refractiva con láser como Clínica Baviera, haya hecho olvidar a nuestros nietos que antiguamente un porcentaje muy alto de la población usaba gafas. O cuando nuestras ciudades estén dominadas por pequeños utilitarios eléctricos, un grupo de automoción como Cie Automotive sea noticia por su innovador y exitoso sistema de recarga de baterías de coches eléctricos similar a las tarjetas prepago de telefonía móvil y con autonomía para meses.

Hay grandes empresas que hacen a todos sentirse pequeños pero el verdadero éxito ésta en aquellas pequeñas empresas que hacen que todos se sientan grandes…

Por eso no será el Estado, ni los grandes bancos, ni los muchos sectores regulados serán las pequeñas empresas las que nos saquen de la crisis, por eso el éxito estará en lo más pequeño.

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