Emprendedora Social de Ashoka en Argentina

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Victoria Shocrón (Vicky) dejó a un lado su carrera profesional para crear la Fundación DISCAR, con el objetivo de ofrecer a las personas con discapacidad intelectual las herramientas para el desarrollo de sus potenciales, y favorecer su inclusión social y laboral. El día 18 de marzo Vicky recibió el premio Reina Sofía por su trabajo.

La manera en la que se planteó cumplir su objetivo quien había destacado comoactriz, bailarina y cantante, fue precisamente a través de la realización de talleres de arte y cursos de capacitación. Un año después de crear la fundación puso en marcha un programa de inserción laboral llamado ‘Empleo con Apoyo (ECA)’, que brinda a los jóvenes con discapacidad intelectual la posibilidad de ser incluidos dentro del empleo ordinario en igualdad de condiciones que el resto de la sociedad.

La primera empresa que colaboró con DISCAR fue McDonalds, que comenzó a insertar en su plantilla a jóvenes con discapacidad. Y éste fue sólo el inicio del camino. Hoy día son más de 140 las personas incluidas en decenas de empresas de todo tipo y tamaño de Argentina.

El año 2009 fue muy especial para DISCAR por  la participación de una de sus alumnas del taller de teatro, una mujer con Síndrome de Down de 35  años, como protagonista del largometraje ‘Anita’, dirigido por Marcos Carnevale.Aprovechando su contacto con productores de televisión, Victoria aprovecha también las oportunidades que le brindan dentro de programas de ficción para difundir  las capacidades de las personas para las que trabaja. Ha logrado que contraten, en programas de máxima audiencia, a algún alumno de teatro de DISCAR, previo acuerdo con los autores sobre el mensaje que a transmitir. En este sentido, el año 2009 fue muy especial para DISCAR por  la participación de una de sus alumnas del taller de teatro, una mujer con Síndrome de Down de 35  años, como protagonista del largometraje ‘Anita’, dirigido por Marcos Carnevale (director también de ‘Elsa & Fred’).

¿De dónde le viene su interés por la integración de las personas con discapacidad?
En el año 1986 conocí en la playa, por casualidad, a un niño con el que tuve dificultades para comunicarme. Podría decir que el niño tenía problemas de comunicación pero, quién sabe, tal vez la dificultad para entendernos era cosa de los dos.

Sólo cuando me puse a jugar con mi hijo, que tenía por aquél entonces 3 años, a hacer música con los juguetes de playa, este niño se acercó para responder con el eco del sonido. Entonces me di cuenta de que en realidad, no era que no quería jugar, sino que no nos habíamos entendido. Sólo entonces supe que ese niño tenía una discapacidad intelectual. Era la primera vez que veía a un niño con esas características y me emocionó mucho que pudiera disfrutar de la compañía de otro niño porque por fin se había comunicado a través de los ritmos musicales.

Y así pasó el verano, jugando con mi hijo y disfrutando de una amistad sin reparos. Fue en ese momento que surgió en mí el deseo de compartir mi profesión artística con personas a las que les pudiera ofrecer caminos de comunicación a través de diferentes disciplinas artísticas.

Dado que en esa época el trabajo en televisión y teatro ocupaban todo mi tiempo, no pude poner en práctica enseguida mi idea pero, seis años después de ese encuentro con el niño, y habiendo terminado la última temporada de teatro con una comedia musical, mientras esperaba que algún productor me convocara para mi próximo personaje en teatro o TV y recordando a ese niño, me propuse contactar a profesionales del arte y de la pedagogía que quisieran seguirme en este emprendimiento.

Hasta el momento en el que comenzamos con el Centro,
el arte no era considerado como posible vía de crecimiento y desarrollo
para las personas con discapacidad.
¿Cómo fue el proceso que le hizo cambiar el foco de su vida, dejando a un lado su profesión para dedicarse en cuerpo y alma a este proyecto?
La verdad es que el proceso fue dándose de manera tan natural como inesperada, por lo que no tuve tiempo de pensar si dejaba mi profesión de ese momento o no. Sólo se que me vi involucrada en otra historia de vida que era la historia de muchísimas personas a las que no conocía pero a las que sabía que podía imprimir un cambio fundamental. El de la comunicación e inclusión social.

Cuéntanos, brevemente, en qué  consiste tu innovación, tu transformación social
En realidad hasta el momento en el que comenzamos con el Centro, el arte no era considerado como posible vía de crecimiento y desarrollo para las personas con discapacidad. Si bien en algunas instituciones los mismos docentes o fisioterapeutas dedicaban algunos momentos a la expresión artística (cerámica, música, etc.), estos espacios se desarrollaban dentro del contexto de la rehabilitación y no de la creatividad y tampoco se convocaba a artistas especializados para impartir los talleres.

Respecto de la etapa que comenzó casi dos años después, que es la de la inclusión al empleo, fue de alguna manera revolucionaria para lo que hasta ese momento se conocía en nuestra sociedad.Hasta ese momento sólo había conocimiento de las posibilidades de incluir a personas con discapacidad motriz (personas sordas o ciegas), pero de la discapacidad intelectual no se había ocupado nadie todavía.

Las pocas experiencias que había estaban dadas dentro de lo que son los Talleres Protegidos.

El haber generado las alianzas con grandes empresas nos dio la posibilidad de comenzar a difundir la experiencia y llegar al día de hoy, en el que las empresas suelen comunicarse con DISCAR solicitando la contratación de personas con discapacidad intelectual mediante el programa de Empleo con Apoyo (EcA).

Si hablamos de usuarios, cada año, más de 100 personas participan en los talleres artísticos y de capacitación y formación para el empleo, y más de 140 jóvenes y adultos se han incorporado al mercado laboral. ¿Y qué tiene que ver el arte en todo esto?
El arte fue el primer paso de DISCAR, de ahí su nombre, que viene de unir las palabras ‘discapacidad’ y ‘arte’. Fue  el motor que generó el nacimiento de la idea de dedicarme a las personas con discapacidad.

¿Cuánta gente ha pasado por la Fundación DISCAR desde su creación? Tanto usuarios como profesionales.
Si hablamos de usuarios, cada año, más de 100 personas participan en los talleres artísticos y de capacitación y formación para el empleo, y más de 140 jóvenes y adultos se han incorporado al mercado laboral, superando el 80% la cifra de los que conservan su puesto de trabajo.

En el ámbito de la formación de profesionales, más de un centenar de universitarios de las carreras de psicología, psicopedagogía y terapia ocupacional han realizado sus pasantías en DISCAR; se ha dado a capacitación a docentes de 16 escuelas para la utilización del software Kidsmart de IBM, adaptado por Discar para tal fin y alrededor de 650 profesionales se han capacitado a través de video conferencia, cursos presenciales y pasantías.

Finalmente, 16 instituciones de Buenos Aires y el interior del país participan en el Programa EcA, de inclusión laboral y actualmente otras 16 entidades trabajan con DISCAR para incluir a personas con discapacidad en sus plantillas

¿Y cómo les ha cambiado la vida?
Ahora tienen la posibilidad de comunicarse, de verse incluidos en diferentes ámbitos de la sociedad, entre ellos el empleo, tienen la posibilidad de dejar de ser ‘invisibles’.

No podemos dejar de lado la importancia y repercusión que este trabajo supone en el entorno de cada una de estas personas. Muchos de ellos tienen padres ya mayores, cuyo único objetivo había sido trabajar duro para mantener de por vida a ese hijo dependiente, y actualmente, algunos de nuestros jóvenes empleados han llegado a ser en ocasiones, incluso el sostén económico de familia.

También el cambio que se produce en el entorno laboral es altamente positivo.

¿Y a usted?
Para mi la vida cambió mucho ya que, pasar de estar aprendiendo libretos, pasos de baile y canciones, a estar aprendiendo del libreto de la vida misma, hay un paso enorme. Aprendo cada día sobre la vida.

Porque al dar se recibe mucho y porque sentir que uno con sus acciones puede colaborar en el cambio positivo en la vida de otra persona, ya es más que suficiente como para no querer detenerse.

Tengo que agradecer también que mi marido me apoya y mi hijo, que hoy tiene casi 27 años, desde pequeño fue generoso al compartirme tanto con otros sin quejarse, por el contrario, siempre se ha mostrado orgulloso y comprensivo.

Se relaciona con muchas empresas de proyección internacional. Cuál es su experiencia de trabajo con estas empresas. ¿Le abrieron las puertas o ha tenido que ‘echarlas abajo’?
En realidad las empresas son mis aliadas más queridas. Sin ellas no podría sostener nuestra tarea. Pero, todavía nos falta mucho por hacer y para ello necesitamos muchos más recursos. Nuestra necesidad urgente es el cambio de casa ya que la que tenemos es demasiado pequeña y nos limita en las posibilidades de trabajo.

Recibió el premio Reina Sofía. ¿Qué supone esto para usted y para la labor que desarrolla?
En principio debo decir que es un gran honor saber que el Real Patronato y, en especial la reina Sofía, hayan puesto sus ojos en nuestra labor. La Fundación DISCAR tiene un equipo de profesionales que trabaja con muchísima dedicación y esfuerzo y este premio viene a traer un halo de esperanza gigante ya que es una muestra de confianza que nos empuja a seguir trabajando cada vez mejor y más duro.

Para todos nosotros es un gran orgullo y para mí, como líder de la organización, es un punto de inflexión muy importante. Es un premio que me da muchísimas energías y coraje para lanzarme a la búsqueda de colaboración internacional que creo es lo que nos permitirá crecer como lo necesitamos.

¿Cómo ve el futuro?
Con los ojos llenos de esperanza en que cada vez seamos más los que pensemos en el otro.

¿Cómo podemos convencer a la gente de que todo el mundo puede cambiar el mundo? 
Entendiendo que desde el lugar que estemos, sea cual fuere, siempre podemos aportar algo. No es necesario que un tema nos toque de cerca para entender que somos parte de un todo. Si miramos a nuestro costado, siempre encontraremos algo para hacer por el otro. Si todos lo hiciéramos siempre habría alguien haciendo algo por mí.

Para más información: http://www.fundaciondiscar.org.ar/

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