El trueque en la red

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El canadiense Kyle MacDonald logró en 2006 una casa sin gastar un euro y sin haberla heredado. Comenzó una cadena de intercambios con un clip rojo y canjeó sólo 14 objetos hasta lograr la vivienda. Cuando se le preguntó cómo había conseguido llevar a cabo permutas tan desiguales, adujo que el verdadero valor de las cosas se mide por la necesidad que cada persona tiene de ellas. Su única tarea fue encontrar al internauta que más precisaba sus pertenencias.

Es un caso extremo, pero pone de relieve hasta qué punto Internet ha rejuvenecido la antiquísima práctica del trueque. Siempre hay un internauta que requiere algo que tiene otra persona. Para ponerlas en contacto, han aparecido infinidad de servicios.

Cualquier objeto se muestra susceptible de permuta si su propietario lo desea. Pero también se pueden intercambiar los conocimientos
Internet agiliza los trueques como nunca antes se pudo. Cualquier objeto se muestra susceptible de permuta si su propietario lo desea. Pero también se pueden intercambiar los conocimientos. Una persona hábil en tareas de bricolaje puede ofrecerse para realizar chapuzas domésticas a cambio de algo material. Incluso se puede canjear la hospitalidad con los viajeros. CouchSurfing es una comunidad sin ánimo de lucro donde las personas están dispuestas a hacer de guías en sus ciudades y a brindar su casa como alojamiento temporal. Cuando ellas viajan, encuentran la misma respuesta.

Varias páginas web facilitan el intercambio libre de objetos y servicios. BarterQuest es un sitio gratuito que reúne las ofertas y demandas de los usuarios en secciones diferenciadas. Clasifica los servicios o productos que se ofrecen para un acceso más rápido y define su estado, entre nuevo o usado. Se encuentra desde ropa de bebé hasta aparatos electrónicos e, incluso, contenidos audiovisuales. Dispone de un sistema que detecta cuándo coincide la búsqueda de una persona con el objeto que intercambia otra. Así se promueve el canje.

Esta opción resulta interesante porque también promueve una permuta múltiple, entre varias personas. Supone un remedio cuando la coincidencia entre los objetos que se ofrecen y se buscan no es total entre dos usuarios. Si alguien imparte una clase de inglés, que una segunda persona acepta, pero a cambio solicita una memoria USB que no tiene el posible alumno, el sistema intenta encontrar a un tercer miembro de la red que disponga de esa memoria y, al mismo tiempo, acepte el cambio que propone el segundo individuo.

Alternativas especializadas
Otros sitios se han decantado por especializarse en un tipo de producto. SwapTree permite el canje de contenidos audiovisuales en su envoltorio, además de discos compactos, libros, DVD o videojuegos. Cuenta con un sistema de equivalencias para equilibrar los intercambios, que se afectúan por correo postal, y facilita la impresión de etiquetas para adherir a los paquetes. SwapCD y SwapDVD son sitios similares centrados en cada uno de los soportes.

Internet rompe las fronteras. Esto se evidencia cuando se quiere encontrar a una persona con quien practicar una lengua extranjera.En el caso de los libros, se puede acudir a sitios como PaperBackSwap. Como en otras web similares, se recurre al correo postal para los trueques. BookCrossing, que cuenta con casi seis millones de libros disponibles, supone un caso diferente, mezcla el entretenimiento con las ganas de compartir. La idea se inspira en el juego del geocaching para dejar libros en diferentes lugares públicos y que otras personas los encuentren. Cada una de las obras se marca con un identificador único, de manera que quien lo lea pueda participar en el juego, anotar que lo ha leído (en la página web creada a tal efecto) y pasarlo a otra persona.

Intercambio de idiomas
Internet rompe las fronteras. Esto se evidencia cuando se quiere encontrar a una persona con quien practicar una lengua extranjera. Se puede localizar a personas anglófonas que hablen español y acordar una permuta idiomática: el tiempo se reparte entre conversaciones en inglés y en español para adquirir soltura en expresión oral. Decenas de sitios en Internet propician estos trueques, como My Language Exchange, Italki o LiveMocha. A través de ellos se puede quedar en persona o hablar mediante programas de voz sobre IP.

Otra opción son los bancos de tiempo, donde se intercambian el tiempo y los conocimientos aplicados a todo tipo de tareas, desde reparaciones domésticas hasta ayuda con los ordenadores o clases de diversas disciplinas. En España, Kroonos destaca en esta modalidad. 

Intercambios curiosos
Algunas propuestas llaman la atención por su originalidad. Un pub londinense ha publicado una exhaustiva lista de sus objetos deseados: desde cartuchos de impresora hasta juegos de mesa, libretas o memorias USB. A cambio, ofrece cervezas gratuitas y, si el objeto es de mayor valor, brinda de forma gratuita un entrante de su carta de platos.

Otro intercambio curioso consiste en compartir plazas de garaje. La empresa española TuPlaza ha ideado un sistema para saber por mensaje corto cuándo está disponible una determinada plaza, de forma que se pueda estacionar el coche cerca del lugar de trabajo o de estudios. Para agilizar la operación, la empresa proporciona un mando universal que memoriza la señal del control remoto original del garaje y permite la entrada a la otra persona, sin que el dueño de la plaza le tenga que esperar.

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