El sector de la tercera edad necesita formación especializada

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La formación es uno de los pilares fundamentales que sustentan cualquier organización. Uno de los principales retos a los que todo gestor tiene que hacer frente, independientemente del área a la que se dedique, es el de formar un equipo profesional capaz de asumir, involucrarse y desarrollar la cultura empresarial que se tiene como seña de identidad. Cuando hablamos de personal sanitario el reto es incluso aún mayor, teniendo en cuenta que en sus manos está la mejora de la calidad de vida de las personas. Las residencias y centros de día son un claro ejemplo de ello.

Actualmente estamos inmersos en una etapa en la que existen muchos titulados, pero pocos especialistas. Es decir, hay muchos profesionales de materias más generales, pero que no tienen unos conocimientos exhaustivos de las determinadas áreas que conforman todo el entramado sanitario. Un ejemplo concreto puede ser los auxiliares de enfermería.

El sector de la Tercera Edad, a pesar de las importantes salidas desde el punto de vista laboral, no es un sector que atraiga a los nuevos titulados, y quizás sea por una falta de información y formación al respecto. Desde mi experiencia profesional como Directora General de Vitalia Centros de Día observo que, aunque existe un gran número de auxiliares de enfermería, la proporción de especialización en diversas materias es prácticamente inexistente. Esto dista del sistema formativo de EE.UU donde inicialmente se forman sobre un conocimiento más global y posteriormente se especializan en el área concreta en el que desean desarrollar su carrera profesional. Es el caso de la titulación de Terapia Ocupacional, que en España no se acoge a ninguna especialización posterior y en EE.UU sí.

En la actualidad también existe una responsabilidad empresarial en la formación concreta y especializada de sus trabajadores. Si bien sigue existiendo una vocación explícita en determinadas áreas, la vocación sin formación no lleva a nada, por lo que se hace imprescindible que exista una implicación bilateral de empresario-profesional sanitario a partes iguales.

Por otro lado, el sector de la Tercera Edad, a pesar de las importantes salidas desde el punto de vista laboral, ya que es un hecho el crecimiento acelerado de la población, no es un sector que atraiga a los nuevos titulados, y quizás sea por una falta de información y formación al respecto. Otros campos sanitarios, sin embargo, aglutinan a un mayor número de profesionales frente a la Geriatría. Si hacemos una discriminación positiva vemos que es necesaria una gran dosis de vocación para ésta, pero también necesita un mayor respaldo informativo para suscitar dicha preferencia. Por lo tanto, el problema no radica en la falta de profesionales sanitarios cualificados, sino de su especialización en áreas concretas.

Catalina Hoffmann Muñoz-Seca es Directora General de Vitalia Centros de Día. www.vitalia.com.es

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