El Oscar de Penélope

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Aunque suene a topicazo ser joven, guapa, triunfadora, valiente, talentosa y tener unos novios, amantes, y/o amigos estupendos, está penado en este país. Si no, me resulta incomprensible la cantidad de burradas que he leído en los últimos días tras la tercera candidatura al Oscar de Penélope Cruz.

Tengo que confesar que la actriz no es santo de mi devoción y que salvo un par de películas, entre ellas “Volver”, sus actuaciones no me emocionan. Considero que hay actrices españoles sublimes que superan a Penélope en el arte de la interpretación, pero ellas no han tenido el valor de largarse al inaccesible Hollywood con una mano delante y otra detrás, sin más equipaje que la ilusión y la perseverancia.

Respecto a “Nine”, causante de su última nominación, Penélope está espléndida en la actuación musical, el resto de su papel es insustancial. Pero esto no deja de ser una opinión personal y el análisis pormenorizado se lo dejo a los críticos profesionales de cine. Dicho esto, me enorgullece que una española de tan sólo treinta y seis años, haya sido nominada tres veces al premio cinematográfico más prestigioso del planeta en sus últimas cinco ediciones.

Me enorgullece que una española de tan sólo treinta y seis años, haya sido nominada tres veces al premio cinematográfico más prestigioso del planeta en sus últimas cinco ediciones. ¿Qué si es más o menos antipática con la prensa? ¿Qué si su ideología política es ésta o aquella? ¿Qué si ha tenido no sé cuantos novietes? Que yo sepa, ella es premiada o nominada por sus actuaciones en las películas que protagoniza y me parece inteligente que rechace la prensa que se inmiscuye en vidas ajenas cuando uno no vive de eso, tiene derecho a defender las ideas políticas que le resulten afines como cualquier otro ciudadano, y los hombres que pasen por su vida pertenecen a un ámbito íntimo, irrelevante para la valoración de su trabajo.

¿O es que acaso una joven soltera y atractiva no puede entrar y salir con quién le apetezca? A ver si ahora vamos a retroceder hasta la mentalidad cavernícola machistoide de nuestros abuelos… Si Penélope gana su segunda estatuilla será un triunfo personal incuestionable, pero también contribuirá a incrementar el prestigio de España en un momento en que la situación económica y los desatinos de nuestros representantes políticos machacan la imagen patria cada día.

La envidia es un eterno defecto nacional, pero cada vez que un español –llámese Nadal, Alonso, Bardem, Ruiz-Zafón, Casillas, Verdasco, Cruz, Duque, Rato, Torres, Almodóvar, Pérez-Reverte, Ortega, Banderas, Gasol y otros muchos – triunfa consiguiendo la admiración internacional, yo me alegro de corazón y disfruto de su éxito como si fuese mío: Con sus logros hacen más grande a mi país.

PD. Penélope ¡a por el segundo! E igual suerte al resto de participantes españoles en la 82º edición de los Oscar: El corto “La dama y la muerte” y las películas “El secreto de sus ojos” y “La teta asustada”.

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