¿Dónde estamos las mujeres? o la madre del cordero

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Al escucharme a mí misma, esto casi se convirtió en una pregunta existencial: ¿Dónde estamos las mujeres?

Digo, me reitero y me aburro, que me parece magnífico todo lo que abarca la RSC, pero a esta altura y a la vista de cómo están las cosas, creo que es necesario hablar de RSG: Responsabilidad Social de Género.

¿Por qué todas las otras variables se incluyen con naturalidad cuando se habla de RSC o RSE, pero el género, es decir las mujeres, es decir más del 50% del planeta, no somos prioridad?

Creo realmente, que el cambio tiene que venir por el compromiso de los hombres, que, como decía María Elena Walsh en su canción “Los ejecutivos” (cuándo sólo eran varones), tienen “la sartén por el mango y el mango también”.

Tengo ya en mis manos el excelente libro de Nuria Coronado editado por “Lo que no existe” que lidera otra mujer, Mercedes Pescador. “Hombres por la igualdad” es la recopilación de dieciséis entrevistas a hombres necesarios. De esos con los que uno quisiera conversar, compartir un café o un foro de debate. ¡Qué fácil sería todo si un porcentaje mayor de hombres pensara de esa manera! Y cuánto más transitable, si los que piensan de esa manera lo expusieran públicamente.

Como periodista valoro que las noticias estén contadas de otra manera, que su materia me sorprenda. Y que las cosas que habitualmente decimos estén defendidas por hombres adquiere un valor simbólico.

Pilar Jericó y las mujeres inteligentes

En mi lista de lectura, tengo un artículo de Pilar Jericó en su sección Laboratorio de felicidad de El país, con el título “La soledad de las mujeres inteligentes”. Pilar viene a decir, sabiamente, que la inteligencia atrae a los hombres, pero que en la de distancia corta les genera inseguridad. Por supuesto no a todos, no todas. Pero, en el corazón de este artículo, hay mucho que desenredar para respondernos y volver a preguntarnos.

Lamentablemente, entre las empresas y organizaciones que desarrollan acciones de RSC el aumento de diversidad de género no guarda proporción. Ahí está la madre del cordero.

Hace unos días me tocó compartir mesa hablando de liderazgo femenino, en Procter&Gamble, a cuyo CEO, Javier Solanas, me tocó retar para la iniciativa engageMEN. Intervino también Marta Perez Dorao contando la importancia de  Inspiring Girls para desterrar estereotipos a la hora en que las niñas deben elegir qué serán de mayores. Y cómo las mujeres inspiradoras, logran cambiar la percepción de que no hay barreras y pueden elegir TODO.

Una asistente preguntó por qué no estaban los niños incluidos en la iniciativa. Y Marta explicó la decisión de poner el foco en las mujeres, para que la iniciativa fuera más efectiva. Yo inmediatamente puse en valor otro sueño que tengo, que va de la mano de engageMEN y a la vera de Inspiring Girls: engaging BOYS. Sé que es urgente inspirar a las mujeres, pero también es urgente comprometer a los niños a edad temprana, para que no se conviertan luego en clones de los varones cuyas mentalidades y estereotipos queremos erradicar.

Para terminar, e iluminar modestamente a quienes creen que el género es una cuestión que puede relegarse, doy algunas pautas:

  • Unión Europea: desde 2001, el Libro Verde y desde 2010 la Estrategia sobre desarrollo sostenible, introducen la perspectiva de género desde los stakeholders.
  • ODS: -Objetivos de Desarrollo Sostenible- incluyen la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas en el objetivo 5, y el objetivo 10.
  • Pacto Mundial: recoge la cuestión de género, en el principio 6 estableciendo que las empresas deben eliminar las prácticas de discriminación.
  • OCDE, la OIT, el Global reporting initiative y la norma SA800: incorporan la igualdad de género en la dimensión interna de las organizaciones.
  • Banco Mundial: en su Gender Equity Model para promover la equidad de género en empresas, aborda la diversidad de género en el marco de la RSC.
  • Calvert Women´s Principles: primer código de conducta internacional destinado a las empresas, para avanzar en igualdad de género y empoderamiento de las mujeres.

En definitiva, el género está, pero no tiene el anclaje necesario ni las herramientas precisas para medirlo. Y lamentablemente, entre las empresas y organizaciones que desarrollan acciones de RSC -entre ellas la adhesión al Pacto Mundial, informes de progreso o memorias GRI- el aumento de diversidad de género no guarda proporción. Como dicen acá, ahí está la madre del cordero.

Quedan muy pocos días para terminar el año y como soy naturalmente optimista quiero pensar que 2018 será un año mejor. No sólo porque Mujeresycía cumple 10 y lo celebraremos de forma continuada, espero que sea también, el año en el que algunas cosas cambien.

Me conformo con que los números nos presenten mejores horizontes y con no volver atrás.