¿Cuántas arquitectas de renombre hay?

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El Foro Mujeres de Diálogo debatió una vez más sobre la presencia de la mujer en diferentes ámbitos. En su último encuentro, el eje fue la mujer y su presencia en el mundo de la arquitectura y la falta de reconocimiento necesario. El Debate Miradas Cruzadas ´Una arquitectura sin fronteras´ contó con la participación de las arquitectas Cristina García-Rosales y Raphaëlle-Laure Perraudin, y con María Luisa de Contes, presidenta del Foro Mujeres Diálogo, que ofició como moderadora.

Raphaëlle-Laure Perraudin, responsable de Agencia en Jourda Architectes Paris y en ÉO.CITÉ, afirmó vivir profesionalmente en un mundo de hombres, tanto en la elaboración de los proyectos como en las obras. "Las mujeres francesas estamos muy solas en la práctica de nuestro oficio. Mientras algunas se quejan a menudo de ello, otras encuentran cierto placer en mandar en las obras, que hasta ahora ha sido un mundo de hombres", aseguró. Eso sí, en ese territorio masculino, donde despiertan curiosidad y simpatía, las arquitectas tienen mucho que aportar, sobre todo un especial cuidado por el detalle.

"El pasado de la mujer en la arquitectura es un poco triste, pero eso tiene que cambiar, no sólo porque los hombres nos reconozcan, sino también porque las mujeres tienen que tomar decisiones, atreverse, lanzarse a coger el poder"

Perraudin por su lado, destacó que su estudio es principalmente femenino, ya que de los 20 trabajadores con los que cuentan, sólo dos son hombres. "El pasado de la mujer en la arquitectura es un poco triste, pero eso tiene que cambiar, no sólo porque los hombres nos reconozcan, sino también porque las mujeres tienen que tomar decisiones, atreverse, lanzarse a coger el poder", determinó.

Durante su presentación, quedó patente además el compromiso que tiene su estudio con la sostenibilidad medioambiental, tanto energética como en el uso de materiales. Entre ellos, cabe destacar el predominio del uso de la madera en la construcción, que favorece la creación de sumideros de carbono.

Finalmente, Cristina García-Rosales gestiona junto a Félix Falcone la empresa Arquiplaneo y es co-fundadora y presidenta de la Asociación "La Mujer Construye", que tiene como finalidad promocionar y dar a conocer el trabajo de las arquitectas de todo el mundo, así como reflexionar sobre el papel que tienen. Una promoción que, según afirmó, es necesaria a pesar de que la excelencia de su trabajo lo puede decir todo, ya que las mujeres todavía tienen que trabajar más duro que los hombres para que se les reconozca.

Al respecto, dijo que "La arquitectura está masculinizada en España, donde aún se siguen patrones alejados de asuntos que nos preocupan a nosotras y que deberían preocupar a la sociedad entera, como son la conciliación laboral, la maternidad o la diferencia de sueldos".

A pesar de ello, la mujer española tiene una fuerte presencia en el sector. Según apuntó García-Rosales, de los más de 50.000 arquitectos que hay en nuestro país, un 30% son mujeres. Además, cada vez hay más universitarias estudiando arquitectura. Actualmente, se calcula que el 65% de los estudiantes de esta carrera son chicas. "La arquitectura tiene algo que a las mujeres nos atrae", afirmó.

¿Cuántas arquitectas conocen ustedes de cierto renombre tanto a nivel nacional como internacional?

La pregunta quedó en el aire y la realidad como respuesta es que muy pocas adquieren el reconocimiento público por su labor. García-Rosales hizo un repaso sobre diferentes arquitectas que han destacado a lo largo de la historia, como son Martha Thorne, Directora Ejecutiva de los Premios Pritzker, las pioneras en España Matilde Ucelay, Rita Fernández Queimadelos y Juana Ontañón, o la francesa Charlotte Perriand que, en los años 20, entró a trabajar con Le Corbusier y fue la auténtica diseñadora de la chaise-longue.

¿Existe una arquitectura femenina?

Sobre este aspecto, Raphaëlle-Laure Perraudin opinó: "Diría que no existe una arquitectura en el sentido estético, pero sí una actitud femenina ante los proyectos. Por lo que vivo y leo, las arquitectas prestamos mucha atención al detalle y nos esforzamos por poner al ser humano en el centro del edificio. Es una cuestión de enfoque, más que de forma".

García-Rosales apoyó la idea de su colega francesa: "Las arquitectas tenemos una virtud diferente a la hora de entender que el cliente, que en definitiva es la persona que va a vivir en los espacios, tiene mucho que decir. Aunque eso sí, también hay hombres que se preocupan por este aspecto. Necesitaríamos muchas tesis doctorales para dar respuesta a esta cuestión".

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