Contradicciones: de la sociedad del ocio a la sociedad del paro

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Hace aproximadamente dos décadas, pensadores y gurúes profetizaban que evolucionábamos hacia la “Sociedad del Ocio”. Una sociedad en la que, merced al progreso tecnológico, el trabajo migraría progresivamente hacia las máquinas y la intervención humana sería prescindible. Como consecuencia, las personas tendrían ante sí innumerables posibilidades para disfrutar de la vida y la sociedad sería más feliz.

Pero la profecía se ha cumplido sólo en parte. Máquinas y tecnología centralizan muchas tareas y hacen redundantes a muchos trabajadores; pero el resultado dista mucho de ser el previsto. La “Sociedad del Ocio” ha devenido en la “Sociedad del Paro”. Y aunque el trabajo ha llegado a considerarse una maldición, su carencia no produce felicidad, sino todo lo contrario.

La “Sociedad del Ocio” ha devenido en la “Sociedad del Paro”. Y aunque el trabajo ha llegado a considerarse una maldición, su carencia no produce felicidad, sino todo lo contrario. Quería con este ejemplo abundar en la permanente contradicción que rodea nuestras vidas, condiciona nuestra existencia y puede hacer que decisiones en principio acertadas, a la larga no lo sean tanto. A poco que miremos a nuestro alrededor, encontraremos muchas. Y más si nos fijamos en un tema de actualidad, la crisis.

Se ha repetido muchas veces que es ésta una crisis sistémica y multipolar, con tres componentes, económico, social y medioambiental, interrelacionados, pero con distintos patrones temporales, que podríamos asociar respectivamente a efectos a corto, medio y largo plazo. En consecuencia parece indicado, que las primeras medidas se dirijan a resolver el corto plazo y traten de resolver la crisis económica. Sin embargo, dependiendo de qué medidas, su aplicación podría producir malos resultado a nivel social y medioambiental; peor todavía, podrían empeorar la situación económica que intentan mejorar.

No pueden por tanto tomarse decisiones sobre la marcha ni poner parches para arreglar temporalmente problemas. No encontraremos el camino de salida sin estrategia, visión y liderazgo; sin un plan meditado y estudiado; si la contradicción, siempre presente, es la que marca el desempeño.

Algunas contradicciones que conviven con nosotros

  • Y solo resolviendo o evitando las contradicciones, podremos conseguir buenos resultados. Pero para eso, lo primero es detectarlas, porque las encontraremos en todos los ámbitos de nuestras vidas. Ahí van algunas.
  • La obligación de los políticos de gestionar adecuadamente y resolver la crisis, incluso tomando medidas impopulares frente a la ambición de ganar las próximas elecciones.

No encontraremos el camino de salida sin estrategia, visión y liderazgo; sin un plan meditado y estudiado; si la contradicción, siempre presente, es la que marca el desempeño.

  • La defensa del medio ambiente y el fomento del transporte público y el recurso al estímulo de la compra de automóviles para dinamizar la economía.
  • El incremento de empleo y obra pública para luchar contra el desempleo frente a la necesidad de mantener el déficit bajo control.
  • La necesidad de dinamizar el consumo frente al aumento de los impuestos que reduce el poder adquisitivo de las familias.
  • El alargamiento de la vida laboral retrasando la edad de jubilación frente a la cada vez más difícil incorporación de los jóvenes al mercado de trabajo.
  • La expansión de las redes sociales a través de las nuevas tecnologías frente a unas relaciones personales cada vez más “light”
  • Etc, etc, etc

Como colofón quiero referirme a lo dicho recientemente por el premio nobel de economía, Paul Krugman. En su día, tratamos de resignarnos ante la subida generalizada de precios que el euro supuso para nuestros bolsillos porque, nos decían, la moneda única nos iba a hacer más fuertes, nuestra economía estaría respaldada… Se trataba de macroeconomía y nosotros, pobres ignorantes, nos quejábamos por nuestra microeconomía, incapaces de percibir la gran apoteosis económica que el euro traería consigo. Ahora resulta que con la denostada peseta, estaríamos en mejor posición para salir de la crisis. Y no lo digo yo, lo dice Krugman. Así que no puedo evitar recordar a mi abuelita cuando me decía, “a mi déjame de mercado único; yo solo sé que con 5000 ptas hacía la compra de la semana y ahora con 30 euros no me llega ni para un día”

*Rafael de Sádaba es Ingeniero de telecomunicación/Consultor. Experto en TIC y RSE. Ex-directivo de Telefónica.

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