Contra la perserverancia

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He hablado alguna vez de que uno de los requisitos para ser un emprendedor de éxito es la perseverancia. Ser un cabezota, vaya. Empeñarte en sacar algo adelante, esforzarte, y seguir haciéndolo sin dejarte derribar por los problemas.

Pero como pasa con todo, también hay un problema en el exceso de perseverancia. A veces la perseverancia es lo que nos impide progresar.

Por ejemplo, cuando seguimos día tras día en un trabajo que no nos satisface, soñando que alguna vez lo dejaremos para siempre y sin llegar a dar el paso.

Cuando seguimos haciendo las mismas cosas, pretendiendo no reconocer que todo a nuestro alrededor ha cambiado y lo que hace años nos daba resultado ahora ya no funciona.

La perseverancia es cómoda, pero puede llegar a asfixiarte. Por eso, ¿qué vas a cambiar hoy?Cuando seguimos contando con los mismos empleados o colaboradores, a pesar de que sabemos que no son los mejores que podríamos tener, pensando que alguna vez cambiarán y todo irá mejor.

Cuando seguimos atendiendo a clientes que dan más disgustos y trabajo que beneficios, en lugar de salir a buscar nuevos clientes.

Cuando actuamos de una manera determinada porque es lo que se ha hecho siempre, o es lo que hace todo el mundo, en lugar de estar siempre atentos a las oportunidades de innovación y mejora que surgen en cada una de nuestras actividades.

La perseverancia es cómoda, pero puede llegar a asfixiarte. Por eso, ¿qué vas a cambiar hoy?

*Borja Prieto es Jefe de Departamento del Ayuntamiento de Madrid.
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