Celebra el 40 aniversario de Les Ballets Trockadero de Montecarlo

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El peso de un hombre balanceaìndose sobre las puntas de los pies para representar a cisnes, siìlfides, ninfas del agua, princesas romaìnticas y feìminas victorianas engrandece, en lugar de ridiculizar, el espiìritu de la danza claìsica. Clásicos como El Lago de los Cisnes o Paquita adquieren una nueva perspectiva, gracias al talento de estos magníficos bailarines. Los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid celebran el 40 aniversario de Les Ballets Trockadero de Montecarlo, en 11 únicas funciones que tendrán lugar en la Sala Roja del 6 al 17 de mayo.

Desde su fundacioìn, Les Ballets Trockadero de Montecarlo han colaborado a forjar el eìxito internacional de esta troupe masculina armada con tutuì y dotada de un asombroso virtuosismo teìcnico sobre las puntas. Estas habilidades, a caballo entre la genialidad y el humor, pronto empezaron a conocerse fuera de la Gran Manzana.

Coincidiendo con su 40 aniversario, la compañía se ha embarcado en una  ambiciosa gira internacional que les ha llevado América, Alemania, Italia o Israel. En mayo llegarán a España y antes de su paso por Madrid, visitarán el Teatro Concha Velasco de Valladolid y el Teatro Bretón de Logroño.  Les Ballets Trockadero de Montecarlo se creó en Nueva York en los años 70 como una compañía alternativa que con los años ha ido creciendo, pasando del Off Broadway, como se conoce al circuito alternativo de Nueva York, a actuar en los grandes templos de la danza, como el Teatro Bolshoi de Moscú. Desde sus inicios, consiguieron posicionarse como un fenómeno mundial que les llevó a participar en prestigiosos festivales de danza y a actuar en los más importantes escenarios del mundo, desde Nueva Zelanda a Sudamérica, pasando por China, Japón, Singapur, Europa y África.

La peculiaridad de esta compañía neoyorquina radica en que está formada por bailarines profesionales, varones, especializados en la gama del repertorio clásico y original del estilo ruso. Además, otra de sus armas de seducción es la comedia, que consiguen al exagerar las circunstancias de la narrativa de la danza clásica, los accidentes, y la incongruencia de las coreografías.

Coincidiendo con su 40 aniversario, la compañía se ha embarcado en una  ambiciosa gira internacional que les ha llevado América, Alemania, Italia o Israel. En mayo llegarán a España y antes de su paso por Madrid, visitarán el Teatro Concha Velasco de Valladolid y el Teatro Bretón de Logroño.

PROGRAMA 40 ANIVERSARIO

  • El lago de los cisnes (Act. II)
  • Música: Pyotr Ilych Tchaikovsky
  • Coreografía: después de Lev Ivanovich Ivanov
  • Vestuario: Mike Gonzales
  • Iluminación: Kip Marsh
  • Decorado: Clio Young

Es el trabajo más representativo del Ballet Trockadero. La historia de Odette, la hermosa princesa convertida en cisne por un maligno hechicero y el cómo fue salvado por su amado príncipe Sifrid, no era un tema inusual cuando Tchaikovsky escribió su primer ballet en 1877. La metamorfosis de mortal a ave y viceversa, ocurría con frecuencia en el folclore ruso.

Pas a deux (se anunciará)

Go For Barocco

Música: J.S. Bach

Coreografía: Peter Anastos

Vestuario: Mike Gonzales

Iluminación: Kip Marsh

Como heredero del estilo de Balanchine Middle Blue, en un periodo blanco y negro, este ballet fue el primero en ser identificado por su total frescura y su coreografía sinfónica, lo que delineó la nueva danza clásica. También ha sido nombrado “el reloj de pulsera” para Balanchine.

Paquita

Música: Ludwig Minkus

Coreografía: Marius Petipa

Puesta en escena: Elena Kunikova

Vestuario y decorado: Mike Gonzales

Iluminación: Kip Marsh

Paquita es un magnífico ejemplo del estilo francés, que se exportó a San Petersburgo a finales del siglo XIX. Estrenado en la Ópera de París en 1846, en su versión original se trataba de un ballet-pantomima en dos actos, coreografiado por Joseph Mazillier y música de Ernest Deldevez. Un año después, Paquita fue producida en Rusia, donde Marius Petipa encargó a Ludwig Minkus (compositor de sus dos últimos éxitos: Don Quijote y La Bayadera), a escribir una música adicional con el fin de lograr un brillante divertimento respecto de Paquita de Mazillier. Para ello, Petipa coreografía un Pas de Trois y un Grand Pas de Deux en su estilo característico. Éstos pronto se convirtieron en los mejores momentos de bravura de la noche, hasta el punto de que son los únicos fragmentos de Paquita que se han conservado.

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