C/Revolucionaria

120

No voy a hablar sobre Revolutionary Road como lo haría una crítica cinematográfica -aunque el talento de sus protagonistas desborda la cinta de principio a fin- sino porque es una película densa con un contenido que empuja a una reflexión casi obligatoria.

Como escenario de fondo, se nos presenta la Norteamérica de los años 50, todo un panegírico de estereotipos y prejuicios. Un modelo social que fue fácilmente exportable a Europa. Un modelo consumista, utilitario y encorsetado, en especial, y para no perder la costumbre, con las mujeres.

Pero también una búsqueda sin retorno de la libertad personal, el cuestionamiento de los cánones establecidos y "la mística de la feminidad" tratan de salir a flote en un entorno marcado por el conformismo, la frustración auto negada y la reticencia al cambio (no tan lejano en el tiempo para algunas mujeres de hoy).

Los roles son claros: ellos en su papel de male breadwinner o machos sostenedores económicos, ellas amas de casa de sonrisa Profidén y corazón contento. Engranajes fáciles, dóciles, afines al sistema, casi perfectos.

Colores pastel para enmascarar frustraciones, cuadros depresivos, ansiedad, debates internos. ¿Locura? ¿Histeria? ¿O quizás sólo la lucha por aparecer, por no doblegarse a un destino escrito por otros?

El control sobre el propio cuerpo, la incorporación al mundo laboral y en definitiva la búsqueda de la autonomía personal, chocarán una y otra vez con la hipocresía, la mezquindad, la mediocridad y la impotencia, conformando un muro difícil de derribar.

Si no conoces mujeres presas de situaciones que no han elegido, mujeres que han cuestionado la maternidad, mujeres que "deben" complacer a los demás, mujeres que se han negado a ser lo que se esperaba de ellas… Y si tampoco te has topado con hombres cuya única realización era el trabajo, que no han podido disfrutar de su familia, hombres atrapados en su papel de "machos"… vete al cine y date un paseo por la Calle Revolucionaria.

*Lorena Fernández Doblado Trabajadora Social / Especialista en Género.

 

Otros artículos de la columnista

También te pueden interesar…

¿Ya has visitado Columnistas en nuestra ZONA OPINIÓN?

Artículo anteriorAMEL (Asoc. Mujeres Empresarias Almerienses) Andalucía/Almería
Artículo siguienteRedes sociales ¿para qué?