Broncéate sin riesgos

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Estar morena hoy es sinónimo de belleza y buen vivir. Pero no siempre fue así: anteriormente el color tostado en la piel remitía a algo tan ordinario como el trabajo físico al aire libre. Hoy se identifica con el ocio, el buen vivir y la preocupación por la estética y la imagen personal. Pero a la hora de tomar el sol, hay que tomar precauciones.

En realidad, hace ya muchos siglos que se viene utilizando todo tipo de productos para mantener la piel conforme dicta la moda de la época. Además de los polvos de arroz a los que recurrían nuestras antepasadas para blanquear su piel, se han usado otros remedios, como el aceite de oliva, el yodo para las heridas y el zumo de limón, en este caso con el fin de que el sol penetrara lo antes posible en la piel y produjera el efecto esperado, el bronceado.

Entre las precauciones más importantes está utilizar, y con la frecuencia debida, cremas solares con el factor protector adecuado para cada tipo de piel.A diferencia de entonces, hoy se conocen los efectos perniciosos de tomar el sol sin las debidas precauciones. La más importante -además de evitar exposiciones prolongadas o durante las horas más dañinas- es utilizar, y con la frecuencia debida, cremas solares con el factor protector adecuado para cada tipo de piel.

Está demostrado que el sol mejora nuestro estado de ánimo y que aumenta los niveles de vitamina D de nuestro organismo, lo que ayuda a reducir el impacto de complicaciones comunes en la vejez, como la osteoporosis y otros problemas en los que se ven comprometidos los huesos, así como en la prevención de las enfermedades coronarias. Ahora bien, para conseguir estos efectos positivos, no es necesario tomar el sol al modo en que lo hacemos en la playa, la piscina o el jardin: basta con pasear unos minutos cada día.

Cómo tomar el sol
Con cabeza y en su justa medida. El riesgo, cierto y mil veces comprobado, de tomar el sol sin respetar las prevenciones es sufrir quemaduras, eritemas, envejecimiento prematuro de la piel y cáncer de piel. Cada año se detectan en España 3.200 casos de melanoma, el cáncer de piel más agresivo. En cinco años, el número de casos se duplicará y más del 10% de ellos serán mortales. Sepamos también que las quemaduras sufridas a principios de temporada o en veranos pasados no se curan cuando desaparecen las rojeces y ampollas: nuestra piel tiene memoria, acumula los estragos sufridos a lo largo de la vida y los problemas pueden presentarse muchos años después de haber dejado de tomar el sol de manera incorrecta. Los expertos aconsejan adoptar precauciones y adquirir hábitos correctos para que los rayos solares de este verano nos aporten un bonito moreno pero no dañen nuestra piel ni perjudiquen nuestra salud.

El sol mejora nuestro estado de ánimo y aumenta los niveles de vitamina D de nuestro organismo, lo que ayuda a reducir el impacto de la osteoporosis y otros problemas en los que se ven comprometidos los huesos.

Falsos mitos
La incidencia del melanoma ha aumentado en Europa por varios motivos. Uno de los fundamentales es el creciente deterioro de la capa de ozono, que hace que las emisiones de rayos ultravioleta sean más intensas y, por tanto, más dañinas para la piel. Otro, que los usuarios no saben cómo, cuándo y dónde deben aplicarse la crema solar. El mayor repertorio de falsos mitos tiene como protagonista a la crema solar.

-Es necesario aplicársela los días nublados: las nubes no filtran los rayos UVB y sin protección estamos indefensos ante estas emisiones, responsables de las quemaduras y los eritemas que puede sufrir nuestra piel.

Bajo la sombrilla los efectos perniciosos del sol no desaparecen: aunque hay diferencia entre la radiación que se recibe bajo un toldo o a pleno sol, la arena refleja hasta un 35% de los rayos solares que recibe.

-Mientras se está en el agua, el sol también perjudica
: si nadamos en la superficie el agua hace un efecto lupa que aumenta la radiación que recibe nuestra piel.

-Las personas con pieles más morenas o ya bronceadas no pueden prescindir de crema protectora: la piel morena actúa como barrera natural frente a las quemaduras, pero los rayos ultravioleta siguen penetrando en la piel, con el riesgo de producir daños celulares, arrugas, manchas y fotoenvejecimiento.

Cada año se detectan en España 3.200 casos de melanoma, el cáncer de piel más agresivo. En cinco años, el número de casos se duplicará y más del 10% de ellos serán mortales.Decálogo para un bronceado saludable
1. La crema protectora hay que aplicársela en la piel al menos 30 minutos antes de exponerse al sol. Y mejor con la piel bien seca. Las dosis de crema, abundante: entre 4 y seis cucharadas de café llenas, cada vez.
2. Evitar las pulverizaciones de agua durante las exposiciones ya que las gotas de agua hacen un efecto lupa y nos podríamos quemar.
3. Para tomar el sol, la piel estará libre de maquillaje, perfumes y colonias alcohólicas que contienen esencias vegetales fotosensibilizantes.
4. Usar el fotoprotector indicado para el fototipo de nuestra piel: en general, cuanto más clara sea la piel, hay que utilizar un índice de protección mayor.
5. Aplicarse la crema protectora cada dos horas y tras cada baño. Y por mucho que el cielo esté nublado o permanezcamos bajo un toldo o sombrilla, no olvidemos renovar la aplicación.
6. Evitar las exposiciones al sol entre las 12:00h y las 16:00 horas, franjas horarias en las que los rayos de sol inciden más perpendicularmente sobre la tierra.
7. Protegerse la cabeza con un sombrero o gorra con visera, los ojos con gafas adecuadas y los labios, con protector labial.
8. Permanecer en movimiento o dar paseos. No es aconsejable tumbarse al sol y mantenerse inmóvil durante horas.
9. Beber agua o líquidos para evitar la deshidratación.
10. Ciertos medicamentos pueden, con la exposición solar, provocar reacciones como manchas, erupciones e irritaciones. Pregunte a su médico los riesgos que corre al combinar sol y medicamentos.

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