‘Aprendiendo a soltar riendas’

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El Otoño llora hojas a diario desnudando árboles y arbustos por doquier, mientras el amigo sol aún indeciso se cubre con las nubes y nos visita a ratos por acá por el cono Sur  mostrando pocos deseos de partir al polo norte. Los gatos se acicalan y comen ansiosamente para comenzar su ritual en busca de pareja. Los amos se vuelven más soñolientos resistiéndose a los cambios climáticos y de horarios. Los carbohidratos se acercan revestidos de  júbilo y la imaginación revolotea la mesa, cual polilla alrededor de la ampolleta.

Al abrir la puerta de calle la vida camina un verbo continuo y agitado. Decido resguardar mi paz interior llegando a la conclusión que hoy viviré mirando, observando y escuchando lo grato, a manera de preservar mis endorfinas.

Una actitud más abierta y relajada nos ayuda a avanzar, la  actitud cerrada y endurecida nos frena, nos cansa, nos irrita hasta agobiarnos, hasta nublar un momento que pudo ser calmo.El cómo vemos y vivimos cada cosa, hace la diferencia entre el cansancio y el descanso físico y mental. Las cosas suceden, los obstáculos ocurren, los problemas existen, pero no tienen el objetivo de desalentarnos sino ofrecernos una oportunidad para aprender a convivir con ellos, o una oportunidad de desplegar  rutas de solución, lo que nos cansa es la resistencia que le ponemos a todo lo que no nos hace sentir bien, a todo lo que no resulta como habíamos planeado, a todo lo que no se ajusta a nuestros patrones preestablecidos

Una actitud más abierta y relajada nos ayuda a avanzar, la  actitud cerrada y endurecida nos frena, nos cansa, nos irrita hasta agobiarnos, hasta nublar un momento que pudo ser calmo.

No se trata de volver la mirada y hacer como que “aquí no sucedió nada” más bien se trata de mirar de cerca todo lo que nos ocurre, pero con una mirada de aceptación, dando la dimensión apropiada a los hechos, comprendiendo que por más que nos irritemos o se rompa la calma a nuestro alrededor, la mayoría de las veces no sólo pasa por nosotros la solución y habitualmente el desgaste emocional nos impide ver  que hay más de una salida. Cuando nos ocurre  esto, necesariamente hay que soltar un poco las riendas, dejar que las Bolsas  Internacionales suban y bajen, archivar el temor de un terremoto difundido en los medios, respetar a los demás en sus capacidades o en la falta de ellas, aprender a relativizar dando la importancia adecuada a cada acontecimiento,  permitir que las juventudes hagan uso de sus facultades e intervengan la Historia así como nos correspondió a nosotros en tempranas primaveras, aceptar los cambios dejando que el río fluya simplemente.

Abro mi correo al comenzar un día más de trabajo en la oficina y me cautiva un mensaje que habla de la iniciativa de hacer llover desde un helicóptero poemas sobre el céntrico” Jubilée Gardens” en Londres durante la próxima cita olímpica en junio, hecho que sin duda permitirá liberar espíritus y dejar fuera de área por un lapso de tiempo la problemática económica europea.
Atesorar las pequeñas alegrías y brindarse un buen  discernimiento mientras Mayo le pasa la antorcha a Junio, es poner nuestra creatividad a la orden del vivir en armonía.

*Carmen Bustamante Saavedra es Bachiller en Letras. Imparte Cursos de Inglés en el Departamento de Educación Continua de la Universidad Santo Tomás. Actualmente presta servicios en la Secretaría Ejecutiva de Cumbres en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

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