Alimentación, salud, productividad y empleo (Parte I)

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¿Conoces la importancia que tiene ocuparse de la salud de los trabajadores en el marco laboral? Desde 1950, el lugar de trabajo está reconocido como un espacio ideal para la promoción de la salud. Además, una mala alimentación en el trabajo representa pérdidas de hasta un 20% en la productividad.

Cuando una persona que está mal alimentada – ya sea por déficit o por exceso – encontrará dificultades para mejorar su calidad de vida. Esto se debe a que la capacidad de trabajo de cada individuo está  directamente relacionada  a la calidad de su alimentación, e irá descendiendo cuando ésta es deficiente.  
Es relevante considerar que, según la OMS (ginebra 2005) la carga de las enfermedades no transmisibles no sólo incide sobre la calidad de vida de las personas afectadas y de sus familias sino también sobre la estructura socio-económica del país.

¿Por qué pueden afectar estos resultados a los trabajadores de una empresa?
Hoy en día la mayoría de las personas enfrentan largas jornadas laborales de 8 a 9 horas diarias, teniendo que dedicarle tiempo a 2 ó 3 de las principales comidas en su lugar de trabajo. Por esto, es importante prestar atención a como se alimentan los trabajadores  mientras desempeñan tareas laborales, ya que cualquier tipo de trabajo demanda requerimientos tanto físicos como intelectuales.

Alimentación y productividad
En septiembre de 2005 La Organización Internacional del Trabajo, realizó un informe llamado: "UNA DEFICIENTE ALIMENTACIÓN EN EL TRABAJO AFECTA LA SALUD Y LA PRODUCTIVIDAD". Este informe manifiesta que una mala alimentación en el trabajo representa pérdidas de hasta un 20% en la productividad, ya sea por problemas relacionados con la desnutrición por déficit o por exceso.

Este estudio señala que si se mejoran los hábitos alimentarios en el lugar de trabajo se puede aumentar la tasa de productividad nacional, se pueden prevenir enfermedades crónicas como obesidad. Y que se solo se requiere una pequeña inversión de dinero que se recupera por la disminución de las licencias por enfermedad y la disminución de los accidentes:

·    En 2001, las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta causaron 46% de todas las enfermedades del mundo y 60% de las muertes.

·    En EE.UU. el costo de la obesidad para las empresas, reflejado en costos de seguros, licencias pagadas y otros, suma 12.700 millones de dólares anuales.

·    En EE.UU., donde dos tercios de la población registra sobrepeso, los costos de atención médica fueron de aproximadamente 51.600 millones de dólares, y la pérdida de productividad es de aproximadamente 3.900 millones de dólares, reflejados en 392 millones de jornadas laborales perdidas, 239 millones de jornadas con actividades restringidas, 89,5 jornadas en cama, y 62,6 millones de visitas médicas.

Antecedentes del tema

El lugar de trabajo está reconocido internacionalmente como un marco adecuado para la promoción de la salud. La importancia de promocionarla en el lugar de trabajo fue tratada en 1950 y posteriormente renovada en 1995 en una sesión conjunta celebrada entre la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial de la Salud sobre salud ocupacional.

Desde ese momento, organismos internacionales han recomendado extensamente la promoción de la salud en el lugar de trabajo a través de numerosas cartas y declaraciones, como la Carta de Ottawa para el Fomento de la Salud de 1986, entre otras.

Del mismo modo, la Red Europea ha elaborado varias declaraciones en apoyo de la promoción de la salud en el lugar de trabajo, como: la Declaración de Luxemburgo sobre la promoción de la salud en el lugar de trabajo en la Unión Europea.
Más adelante la OMS y el Foro Económico Mundial organizaron un evento conjunto sobre prevención de las enfermedades no transmisibles en el lugar de trabajo, en el que se abordó, específicamente, el tema de las dietas saludables y la actividad física.

El evento conjunto OMS/Foro Económico Mundial se celebró en Dalian (República
Popular de China) del 5 al 6 de septiembre de 2007. (Sobre estos resultados, ampliaremos en la próxima columna).

Conclusión
Sin embargo, la alimentación en el trabajo sigue siendo considerada como un elemento secundario o como un estorbo por parte de algunos. Queda mucho por hacer.
Espero que te haya sido útil y no dudes en escribirme por consultas o reflexiones sobre este tema. Nos vemos la próxima.

*Profesora Nacional de Educación Física y Lic. En Nutrición:
+ INFO: www.lucianatenreyro.com.ar

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