Cada 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, se abre un espacio de reflexión sobre los avances logrados en materia de igualdad y, sobre todo, sobre los retos que aún persisten. Más allá de los gestos simbólicos, la jornada invita a analizar con mirada crítica qué ha cambiado realmente en la vida de las mujeres y qué transformaciones siguen siendo necesarias.
En ese marco, reunimos a seis profesionales de ámbitos distintos —salud, empresa, marketing, deporte, sostenibilidad y acción social— que analizan desde su experiencia los avances logrados, los retos que siguen pendientes y las prioridades que deberían impulsarse en esta nueva etapa. Sus reflexiones permiten observar cómo las transformaciones en materia de igualdad no se producen de forma uniforme, sino que avanzan a ritmos diferentes según el sector y el ámbito de la vida.
Desde la visibilidad del liderazgo femenino o la flexibilidad laboral hasta la necesidad de mayor investigación en salud o el reconocimiento de la violencia económica, sus respuestas dibujan un mapa complejo pero revelador. Un diagnóstico colectivo que invita a mirar más allá de los discursos y a poner el foco en las decisiones concretas que pueden acelerar un cambio real.
Las entrevistadas

Silvia Cantos Serrano
Licenciada en Administración y Dirección de Empresas y diplomada en Ciencias Empresariales, Silvia cuenta con casi veinte años de experiencia en el sector privado. Desarrolló la mayor parte de su trayectoria profesional en Laboratorios Best Medical. Entre 2009 y 2023 ocupó el cargo de directora financiera (CFO) de la compañía y desde 2023 ejerce como directora general del grupo (CEO), liderando su estrategia y desarrollo.

Sandra Almiñana López
Sandra Almiñana López es Marketing Manager en Grupo SPEC. Economista de formación y con másters en Dirección de Gestión Comercial y Marketing, Marketing Digital y Comercio Electrónico y UX/UI Design, impulsa estrategias que conectan negocio, tecnología y personas en entornos de transformación digital para empresas.

Asunción Arias Robles
Asun Arias es farmacéutica, formadora y creadora de proyectos de salud dirigidos a la mujer adulta. Con más de tres décadas de experiencia, su trabajo se desarrolla en la intersección entre farmacia, formación especializada y salud e higiene íntima aplicada.

Beatriz Calabria Martín
Beatriz es una profesional con más de 20 años de experiencia en el sector del marketing y la comunicación. Durante los últimos 18 años, ha trabajado en Europ Assistance, donde ha impulsado estrategias innovadoras. Actualmente está totalmente comprometida con la sostenibilidad, manteniéndose al día de todas las prácticas sostenibles de su sector.

Sara Llanos
Sara Llanos es Responsable del Programa de Prevención y Sensibilización de las Violencias Económicas de Fundación Nantik Lum, donde trabaja en iniciativas orientadas a visibilizar, prevenir y abordar la violencia económica contra las mujeres, así como a promover su autonomía financiera.

Eva María Córdoba
Eva María Córdoba es la fundadora y CEO de Bornan Sports Technology, compañía internacional especializada en la transformación digital de grandes eventos deportivos. Es licenciada en Derecho Mercantil y en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Complutense de Madrid, con formación ejecutiva en el Oriel College de la Universidad de Oxford y ESIC.
¿Qué ha cambiado realmente para las mujeres en los últimos años?
Silvia Cantos Serrano
En los últimos años ha habido avances importantes, especialmente en la visibilidad del liderazgo femenino y en la conversación social y empresarial sobre igualdad. Hoy existe una mayor conciencia sobre la necesidad de incorporar diversidad en los equipos directivos y en la toma de decisiones, y cada vez vemos más mujeres ocupando puestos de responsabilidad.
«Hoy existe una mayor conciencia sobre la necesidad de incorporar diversidad en los equipos directivos»
Sandra Almiñana López
Creo que el cambio más relevante ha sido la visibilidad. Hoy cuestiones como el liderazgo femenino, la conciliación o la brecha salarial forman parte de la conversación pública y empresarial, y eso ya es un avance significativo. También vemos a más mujeres ocupando posiciones estratégicas y convirtiéndose en referentes en sectores donde antes eran minoría. Además, la digitalización ha aportado algo clave: datos y transparencia. Hoy es más fácil medir desigualdades, analizar brechas y evaluar políticas internas con criterios objetivos. Eso permite pasar del discurso a la acción y avanzar hacia entornos profesionales más justos y basados en el mérito.
Asunción Arias Robles
Voy a centrarme en los aspectos sanitarios en los que soy experta, con especial atención a la mujer en el climaterio. Hasta hace poco, la menopausia era el inicio del declive, estaba muy asociado a la fertilidad y había un silencio absoluto entorno a todos los síntomas que la rodean: sofocos, sequedad, niebla mental, alteraciones anímicas. Apenas había investigación científica sobre su etiopatogenia. El enfoque integral era prácticamente inexistente, los tratamientos eran muy limitados y, en muchos casos, estaban desacreditados, mientras que el sufrimiento de muchas mujeres se asumía como algo normal.
Hoy ya no se entiende la menopausia como un único día, sino que se empieza a hablar del climaterio: una etapa que comienza alrededor de los 40 años y se prolonga durante el resto de la vida. Este proceso no debería abordarse únicamente desde un punto de vista ginecológico —que sería solo la punta del iceberg—, sino desde una perspectiva multidisciplinar, ya que el climaterio puede convertirse tanto en la peor como en la mejor etapa de la vida de una mujer.
Beatriz Calabria Martín
Es innegable que el panorama laboral ha cambiado mucho en los últimos años. La igualdad de género ha pasado de ser un concepto abstracto a algo medible: hoy las empresas analizan la brecha salarial y cuántas mujeres acceden a puestos directivos, creando un entorno mucho más transparente y exigente. Al mismo tiempo, la flexibilidad laboral ha dejado de ser una excepción para convertirse en una norma, lo que ha transformado la forma en que se desarrollan las carreras profesionales.
«La igualdad de género ha pasado de ser un concepto abstracto a algo medible»
Sara Llanos
En los últimos años hay avances claros: la violencia económica empieza a visibilizarse en políticas públicas y en estudios como la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer, y el Pacto de Estado contra la Violencia de Género ya la reconoce. También crece el interés de muchas mujeres por su autonomía financiera y por informarse sobre sus propias finanzas.
Hoy más mujeres trabajan y tienen ingresos propios que hace una década, lo que en teoría aumenta la autonomía; pero al mismo tiempo persisten la brecha salarial y la precariedad, que pueden seguir generando dependencia económica en las relaciones. En la conversación pública se ha empezado a incluir el concepto de “violencia económica” y otros como “control financiero” o “empobrecimiento tras la separación”, algo que hace diez o quince años prácticamente no existía en el debate social.
Sin embargo, pese a todos estos avances, vemos una reacción neomachista. Por ejemplo, el 44 % de los hombres en España cree que la igualdad ha ido demasiado lejos, según el CIS, y entre los jóvenes el porcentaje supera el 50%. Esa reacción dificulta reconocer formas de violencia más invisibles, como el control económico dentro de la pareja.
Eva María Córdoba
Lo que realmente ha cambiado no es solo nuestra presencia en las estructuras de poder. Durante décadas, las mujeres hemos tenido que transformar nuestra intuición, nuestro ingenio y nuestro lenguaje a un comportamiento más cercano al masculino para ser validadas. Hoy, ese miedo a la “gramática femenina” empieza a desaparecer. Hemos pasado de la era de la asimilación, donde nosotras nos adaptábamos para encajar, a la era de la autenticidad disruptiva, en la que parte del sistema empieza a sentirse incómodo al vernos decididas y cada vez menos vulnerables.
Este cambio no solo nos permite expresarnos con autenticidad, sino que también transforma la manera en que las mujeres lideramos y tomamos decisiones en nuestras organizaciones.
¿Qué sigue pendiente?
Silvia Cantos Serrano
Normalizar el liderazgo femenino sin necesidad de justificarlo. Cuando una mujer dirige una empresa, debería de hablarse de estrategia, de crecimiento o de innovación, no de su género. En Laboratorios Best Medical lo vivimos de forma muy natural: el 85 % de nuestra Dirección está formada por mujeres, pero ha sido totalmente circunstancial; no es cuestión de género, hoy en día es cuestión de actitud.
Sandra Almiñana López
Consolidar avances estructurales. No basta con abrir el debate; es necesario que las políticas de igualdad se traduzcan en resultados medibles y sostenibles en el tiempo. Más allá del liderazgo, todavía existen brechas en el acceso a determinadas áreas de conocimiento, diferencias salariales en algunos sectores y sesgos —muchas veces inconscientes— en procesos de selección y promoción. También queda camino en la corresponsabilidad real y en la construcción de culturas empresariales donde el desarrollo profesional no esté condicionado por estereotipos. En definitiva, sigue pendiente integrar la igualdad como parte natural del funcionamiento de las organizaciones, y no como una iniciativa puntual.
«Queda camino en la corresponsabilidad real y en la construcción de culturas empresariales donde el desarrollo profesional no esté condicionado por estereotipos»
Asunción Arias Robles
Absolutamente todo, estamos en pañales. Fundamentalmente yo diría que hay que tomar conciencia de la realidad, y la única manera que yo conozco de mejorar la calidad de vida de las mujeres y de que tomen conciencia es la formación. Por supuesto, continuar con esa visibilidad pública y con el desarrollo de soluciones eficaces específicas.
Beatriz Calabria Martín
Las familias de hoy en día han evolucionado mucho, pero todavía existen desafíos importantes por superar, pues en algunas ocasiones, la responsabilidad de organizar la casa y cuidar a los hijos sigue recayendo principalmente en nosotras. Otro reto que aún tenemos por delante es, en parte, un cambio de mentalidad en nosotras mismas. Muchas veces seguimos cargando con miedos, dudas o expectativas externas que nos frenan a la hora de tomar decisiones profesionales o personales. Superar esas barreras internas también forma parte del camino hacia una mayor igualdad. Es importante aprender a establecer prioridades en cada etapa de la vida.
«Superar esas barreras internas también forma parte del camino hacia una mayor igualdad»
Sara Llanos
Sigue pendiente sobre todo nombrar y detectar mejor la violencia económica. Aún no está plenamente integrada en los protocolos de intervención ni tipificada específicamente en como violencia de género en nuestro ordenamiento jurídico, lo que dificulta identificarla y proteger a las víctimas. También provoca que muchos casos dependan de la interpretación de cada juzgado, que el impago de pensiones solo se trate como violencia de género si hay otras violencias, y que algunas mujeres sufran revictimización al reclamar derechos económicos. Además, falta formación especializada y profesionales capacitados, lo que provoca denuncias desestimadas o respuestas judiciales insuficientes.
Asimismo, falta más educación financiera y asesoramiento legal temprano para las mujeres, para prevenir situaciones de control, deudas compartidas o riesgos asociados al régimen de gananciales. Y, en un plano más amplio, sigue pendiente reducir la desigualdad económica de fondo, brecha salarial, precariedad o sobrecarga de cuidados, que es el terreno donde esta forma de violencia puede arraigar con más facilidad.
«Falta más educación financiera y asesoramiento legal temprano para las mujeres»
Eva María Córdoba
Creo que uno de los derechos que aún está pendiente para las mujeres es el derecho a ser mediocres. Suena extraño, pero mientras a una mujer se le exija ser extraordinaria para ser considerada, la igualdad real seguirá siendo un ideal lejano. Seguimos viviendo bajo la presión de la excelencia, donde cada error femenino se magnifica y se interpreta como un fracaso de género.
El verdadero progreso no se medirá solo por cuántas mujeres llegan a ser CEOs o superheroínas en sus carreras; será cuando una mujer pueda ser simplemente una profesional más, con sus aciertos y sus fallos, sin cargar con la responsabilidad de representar a toda su especie en cada paso que da.
¿Qué deberíamos estar impulsando ahora?
Silvia Cantos Serrano
El siguiente paso es seguir consolidando entornos profesionales donde el talento pueda desarrollarse sin barreras, pero también ampliar ese compromiso más allá de las empresas. En nuestro caso intentamos hacerlo dentro y fuera de la organización. Apoyamos iniciativas que promueven la visibilidad de las mujeres en otros ámbitos, como el deporte, contribuyendo a que cada vez más mujeres tengan espacio y referentes. La igualdad se impulsa con decisiones concretas, con oportunidades y con visibilidad.
Sandra Almiñana López
Ahora deberíamos dar un paso más: pasar de la concienciación a la implementación. La igualdad necesita objetivos claros, seguimiento y compromiso real por parte de las organizaciones. También es clave seguir fomentando la educación y el acceso a todos los ámbitos profesionales desde edades tempranas, especialmente en áreas donde la representación femenina sigue siendo baja. Y, en paralelo, construir culturas empresariales basadas en la meritocracia, la transparencia y la corresponsabilidad. En definitiva, avanzar hacia entornos donde el género no condicione el desarrollo profesional, sino que el talento y la capacidad sean los únicos factores determinantes.
Asunción Arias Robles
Una educación del sistema nervioso y del sistema endocrino muy temprana de manera que la mujer y el hombre puedan comprender lo que realmente acontece en esta etapa de transición. Deberíamos hablar de prevención metabólica para que cuando lleguemos a una edad entorno a los 50 no nos caiga un cubo de agua fría con todo lo que nos queda por hacer.
También es necesario un mayor reconocimiento social y un enfoque integral de la salud, un tratamiento 360 que incluya una alimentación adecuada —con mayor presencia de proteínas—, ejercicio físico, especialmente de fuerza, y un cuidado riguroso del microbioma, un órgano clave para nuestro bienestar. A ello se suman la importancia de un sueño reparador y de calidad, la atención a la salud mental y el uso de suplementos y complementos dermofarmacéuticos que vayan más allá de las dosis nutricionales, orientándose a dosis terapéuticas y, por tanto, a la eficacia. Todo ello debe formularse con activos sinérgicos y desde el conocimiento científico, no desde el simple mercantilismo.
«Es necesario un mayor reconocimiento social y un enfoque integral de la salud»
Beatriz Calabria Martín
La flexibilidad solo tiene sentido si va acompañada de procesos claros y justos para evaluar el desempeño. En mi caso, tengo la suerte de trabajar en una empresa que se toma este tema muy en serio, entendiendo que la flexibilidad debe ayudarnos a conciliar nuestra vida personal y profesional, y que la evaluación no debería basarse en el tiempo que pasamos en la oficina, sino en los objetivos que alcanzamos. Es fundamental que se nos valore por lo que aportamos y por resultados reales y tangibles para la empresa.
Sara Llanos
Necesitamos un cambio integral para proteger a las mujeres frente a la violencia económica. Esto incluye tipificarla específicamente en el Código Penal, abarcando todas las conductas que limiten la independencia económica de las mujeres, no solo el impago de pensiones, sino también apropiaciones indebidas, estafas o explotación económica.
Es urgente reformar artículos existentes, como el 227 sobre abandono de familia, y crear modalidades agravadas cuando la violencia económica impida el acceso a recursos básicos o provoque la pérdida de la vivienda. También se deben agilizar los procedimientos: diligencias urgentes, juicio rápido y medidas cautelares para evitar la evasión de bienes. Igualmente, es fundamental asegurar reparación efectiva, cuantificando el daño económico, psicológico y social, y proteger que el maltratador no pueda eludir su responsabilidad civil.
Eva María Córdoba
El reto que tenemos por delante es lograr que las instituciones funcionen reconociendo que todos los seres humanos somos vulnerables y necesitamos cuidar y ser cuidados. No necesitamos que la flexibilidad sea un beneficio ofrecido desde Recursos Humanos; necesitamos rediseñar la productividad bajo la premisa de que la vida personal no es una interrupción del trabajo, sino su verdadero propósito. Siempre comparo el funcionamiento de una empresa con nuestra vida: “Quien no sabe cuidar, no sabrá liderar”.


