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Crece el emprendimiento entre las mujeres

Crece el emprendimiento entre las mujeres

El colectivo de mujeres emprendedoras ha aumentado durante la crisis y sigue creciendo, así lo certifica el análisis de Adecco, donde se muestra que una de cada ocho mujeres ocupadas en España es emprendora, un grupo que ha sumado a 948.500 mujeres (12,4% del total) y que si se compara con el año anterior ha crecido en 11.400, un 1,2% más.

El colectivo de mujeres emprendedoras ha aumentado durante la crisis y sigue creciendo, así lo certifica el análisis de Adecco, donde se muestra que una de cada ocho mujeres ocupadas en España es emprendora, un grupo que ha sumado a 948.500 mujeres (12,4% del total) y que si se compara con el año anterior ha crecido en 11.400, un 1,2% más.

Con motivo de la próxima celebración del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, la empresa de recursos humanos ha analizado la posición de la mujer en el mundo laboral con últimos datos de la Encuesta de Población Activa que edita el Instituto Nacional de Estadística.

En este estudio se revela que el perfil de la mujer trabajadora en España se corresponde con una edad entre los 35 y los 44 años, con estudios superiores y dedicada al sector servicios. El colectivo de mujeres ocupadas ha agrupado en 2013 a 7,63 millones de personas en toda España y una de cada ocho era emprendedora, grupo que ha sumado a 948.500 mujeres (12,4% del total).

De cada 100 mujeres que trabajan en nuestro país, 12 son emprendedoras  y 87 son asalariadas  Tres cuartas partes de las mismas eran autónomas, en el sentido de que no tenían empleados contratados  (686.175 mujeres). Las restantes 262.575 emprendedoras sí contaban con asalariados. Es decir que el 3,4% del total de mujeres ocupadas en España son emprendedoras con asalariados a cargo (1 de cada 30).

 Lógicamente, el grupo más numeroso de mujeres ocupadas es el de asalariadas, que en 2013 suma 6,6 millones de personas (86,6% de todas las ocupadas). De éstas, tres de cada cuatro trabajan en el sector privado (5,075 millones) y el resto lo hace en el sector público (1,531 millones).

En síntesis, puede decirse que, de cada 100 mujeres que trabajan en nuestro país, 12 son emprendedoras (3 con asalariados y 9 sin ellos) y 87 son asalariadas (67 en el sector privado y 20 en el público). La mujer restante corresponde a otras situaciones laborales, tales como ser miembro de una cooperativa o trabajar en el negocio familiar.

Descienden las asalariadas, aumentan las autónomas

El contexto laboral de 2013 ha sido difícil, lo que queda evidenciado en la pérdida de 215.500 empleos femeninos respecto al año anterior (-2,7%). No obstante, no han sido pocas las que encontraron en el emprendimiento una forma de sobrellevar la adversa situación. En efecto, el número de mujeres emprendedoras ha crecido el año pasado en 11.400 (+1,2%). Más específicamente, ha aumentado la cantidad de emprendedoras autónomas (+19.600; +2,9%), más que compensando el descenso de las emprendedoras con asalariados (-8.200; -3%).

En cambio, el número de mujeres asalariadas se ha reducido en 218.300 (-3,2%). La mayor parte del descenso surge de la reducción de 130.300 asalariadas en el sector público (-7,8%). En el sector privado, la disminución ha sido más moderada (-88.000; -1,7%).

No han sido pocas las que encontraron en el emprendimiento una forma de sobrellevar la adversa situación económica del país A mayor edad, mejores resultados

Siete de cada diez mujeres ocupadas tiene 35 o más años de edad. El grupo más numeroso, con el 31,2% del total resulta ser el de mujeres de entre 35 y 44 años de edad (2,8 millones de personas).  

Una de cada cuatro cuenta con entre 25 y 34 años (1,87 millones). Los grupos de edad más jóvenes tienen una participación en el empleo femenino más reducida: un 4,2% de las mujeres con empleo tiene entre 20 y 24 años (321.100 personas), al tiempo que aquellas con entre 16 y 19 años apenas dan cuenta del 0,38% del total (28.800 personas).

La evolución del empleo durante el año pasado varió directamente con la edad: a mayor edad, mejores resultados. Así, frente a una caída total en el empleo femenino del 2,7%, las mujeres de entre 16 y 19 años han tenido un recorte en la ocupación del 19,2% (pérdida de 6.900 plazas). En cambio, las mujeres de 55 y más años de edad han aumentado su ocupación un 1,4% (ganaron 14.400 empleos).

Esto resulta más marcado todavía cuando analizamos la variación acumulada a lo largo de los últimos cinco años. Entre 2008 y 2013 (años centrales de la crisis económica), el número de mujeres con empleo ha caído un 10,6% (destrucción de 902.800 puestos de trabajo). Sin embargo, al mismo tiempo ha crecido el número de ocupadas con entre 45 y 54 años (+7,5%, con un incremento de 138.300 empleos) y más aún el de 55 y más años (+24,5%; 205.200 puestos).

Las mujeres de 55 y más años de edad han aumentado su ocupación un 1,4%  Lo anterior implica que los grupos de edad más jóvenes han sufrido fuertes caídas en la cantidad de ocupadas. Entre 2008 y 2013, el número de mujeres trabajando de entre 25 y 34 años ha bajado un 28,5%, siendo el que mayor cantidad de empleos perdió (-748.600 puestos). En términos porcentuales, el grupo más afectado ha sido el de mujeres de entre 16 y 19 años, cuyo número de ocupadas cedió un 77% (pérdida de 96.500 plazas).

El sector servicios es el que más mujeres agrupa

Nueve de cada diez mujeres que trabajan lo hacen en el sector de los servicios. En efecto, tal ha sido el caso en 2013 de 6,8 millones de mujeres.  Las mujeres ocupadas en los restantes tres sectores suman 822.600 empleos. De ellos, el grueso corresponde a la Industria (manufacturas + energía), donde desempeñan su trabajo 560.400 personas de sexo femenino (7,3% del total).

Teniendo en cuenta los diez grandes grupos de ocupaciones establecidos por la Organización Internacional del Trabajo puede señalarse que el más relevante es el de las tareas de Servicios y  Ventas (restauración, servicios personales, comerciales, dependientas, etc.), donde están ocupadas tres de cada diez mujeres que trabajan, sumando 2,29 millones.

La segunda ocupación más importante es la de Técnicos y profesionales científicos e intelectuales (médicos, ingenieros, economistas, profesores, abogados, etc.), que reúne al 21% de las mujeres con empleo, con 1,6 millones. En tercer lugar se sitúan las Ocupaciones elementales (limpieza, porteros, peones, vigilancia, etc.), con un 18% del total, equivalente a 1,37 millones.

Haciendo a un lado las Ocupaciones militares (dan cuenta apenas del 0,1%), las ocupaciones que emplean a un menor número de mujeres son las tareas Cualificadas agrícola-ganaderas (88.200 personas; 1,2% del total), los trabajos Cualificados de las manufacturas y la construcción (electricistas, soldadores, herreros, encofradores, etc.) (139.500 personas; 1,8%) y los Operadores de maquinaria (chóferes, ensambladores, operadores de maquinaria específica, etc.) (163.200 trabajadoras; 2,1%).

Las ocupaciones que emplean a un menor número de mujeres son las tareas Cualificadas agrícola-ganaderas  De acuerdo con el grado de capacitación exigido, una de cada tres mujeres trabaja en tareas que suponen una alta cualificación. Además de los Técnicos y profesionales científicos e intelectuales, es el caso de las mujeres que desempeñan tareas directivas (además de directores y gerentes, se incluyen los altos cargos de las Administraciones Públicas), que dan cuenta del 3,2% (241.800 personas), y de aquellas con trabajos Técnicos y profesionales de apoyo (inspectores, anestesistas, enfermeros, procuradores, etc.), que equivalen al 8,5% del total de mujeres con empleo (sumando 652.100 ocupadas).

Caída en empleos de oficina

Nueve de los diez grandes grupos ocupacionales han visto reducir su número de mujeres ocupadas durante 2013. El único grupo que ha exhibido una expansión es el de Técnicos y profesionales de apoyo, que ha aumentado en 8.200 personas (+0,5%).  

El mayor número de puestos de trabajo femeninos se ha perdido en los empleos de oficina (secretarias, cajeras, atención al cliente, etc.), con un descenso de 74.700 empleos (caída del 6,5% en comparación con 2012). No obstante, la caída porcentual más profunda corresponde a los trabajos cualificados agrícola-ganaderos, con un 16,1% (equivale a la pérdida de 17.000 puestos de trabajo).  

La gravedad de la crisis económica no ha impedido que aumentara el empleo femenino en algunos grupos ocupacionales En resumen, los cuatro sectores han reducido el empleo femenino a lo largo de 2013. Donde mayor número de puestos de trabajo femeninos se han perdido es en los Servicios, con un descenso de 135.700 empleos (caída del 2%). Sin embargo, el recorte ha sido proporcionalmente mayor en los otros tres sectores, en especial en la Construcción, en donde la cantidad de mujeres ocupadas ha bajado un 12,1% (11.600 empleos destruidos).

La gravedad de la crisis económica no ha impedido que aumentara el empleo femenino en algunos grupos ocupacionales. Uno fue el caso de los Técnicos y profesionales científicos e intelectuales, que en el quinquenio 2008-2013 creció en 229.000 personas (+16,7%). El otro caso fue el de los Trabajadores de Servicios y Ventas, con una contratación neta de 186.900 mujeres (+8,9%).

Más formación, mejor evolución

Las mujeres con empleo y educación no mayor que primaria equivalen a solo el 8,4% de las ocupadas, con 639.600 puestos de trabajo. Mientras que con formación superior muestran una evolución en el empleo mejor que la de los restantes grupos formativos. Durante el año pasado, el número de ocupadas con educación superior creció en 4.500 personas (+0,1%), al mismo tiempo que el de aquellas con educación hasta primaria descendía en 81.000 (caída de 11,2%).  

La dispar evolución en el empleo entre las mujeres con educación superior y aquellas otras con menor formación es más patente cuando se analizan los cambios ocurridos entre 2008 y 2013 Los grupos con formación secundaria muestran resultados intermedios, con descensos en la ocupación del 3% en el caso de la primera etapa de la secundaria (pérdida de 53.200 plazas) y del 4,5% entre aquellas que alcanzaron FP y la segunda etapa de la educación secundaria (destrucción de 86.500 empleos).

La dispar evolución en el empleo entre las mujeres con educación superior y aquellas otras con menor formación es más patente cuando se analizan los cambios ocurridos entre 2008 y 2013. En ese período, las primeras ganaron 148.700 empleos (+4,5%) al tiempo que los restantes tres grupos formativos, tomados conjuntamente, sufrieron la pérdida de más de un millón de empleos.

Una vez más, el mayor golpe fue recibido por las mujeres con hasta educación primaria, que se vieron privadas de 412.800 plazas (-39,2%). Por su parte, el grupo con la primera etapa de la educación secundaria redujo su número de ocupadas en 297.200 mujeres (-14,7%) mientras que aquellas con segunda etapa de educación secundaria y FP perdieron 341.400 empleos (-15,6%).

Es decir, que las mujeres con formación superior pudieron ampliar su cantidad de ocupadas al mismo tiempo que lo perdían dos de cada cinco mujeres con educación primaria y, aproximadamente, una de cada siete con educación secundaria.

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