Que el aroma del futuro, sea el de las mujeres

Que el aroma del futuro, sea el de las mujeres

Todavía con el sabor de la 7ª edición de la Gala de las Top 100 Mujeres Líderes en España 2018, sigo en ese trampolín de afectos y emociones.

Y acepto el desafío que me han propuesto muchas mujeres: resumir en pocas líneas, el espíritu de mis palabras.

Una vez más coloqué en mi corazón a la par, a elegidas y a candidatas… en esa disyuntiva a la que se refirió Soledad Murillo, de elegir 100 mujeres entre tantas. Y a las que les dijo en voz alta, que la expropiación de los sueños personales es absolutamente innegociable.

Recordé, también la calidez y alegría de Carmen Alborch, siempre cercana y amable, humilde y presente ¡cuando dábamos nuestros primeros pasos!

Urgencias y demoras

Luego sí, me referí a tres ideas importantes resumidas en una:  las mujeres tienen que estar donde deben estar y lo harán antes, si los hombres nos acompañan.

Las mujeres tienen que estar donde deben estar y lo harán antes, si los hombres nos acompañan.

Mirando mis dichos, mis escritos, mis declaraciones de los últimos tiempos -dije- encuentro que la palabra “urgencia” se repite casi siempre. Y “acelerar” … porque uno de mis objetivos es acelerar los tiempos de las mujeres.

Pero de pronto veo cómo se enfrentan la palabra “urgencia” con la palabra “demora”… La demora es el tiempo, el espacio, la lentitud, que nos sirven para pensar y luego sí, tomar acción, con urgencia…

No me gusta pensar en mujeres haciendo malabarismos para que el tiempo cunda, para poder llegar aquellos lugares donde soñamos. Entonces lo que importa es cómo lo usamos.

Ahora sí, los hombres y un réquiem anunciado

Esto me llevó a pensar en los hombres y a preguntarme ¿dónde están los hombres y de que se ocupan?

No es que no los vea trabajar, me reí, pero a veces los veo algo perdidos mientras la vida ¡cambia!

Ellos que saben, generalmente, utilizar mejor el tiempo para sus “asuntos”, deberían estar a nuestro lado, y ayudarnos a llegar antes, y juntos.

No quise demorarme mucho en esto, pues Antonio Garrigues y su “Réquiem por todos los hombres” con el que cerraríamos la gala, lo diría de manera mucho más poética y contundente.

Uniendo entonces estos hilos, repetí aquello de lo que estoy convencida: un mundo mejor para las mujeres es un mundo mejor para los hombres.

Si hiciéramos el ejercicio de repensar, tuviéramos memoria para actuar y no cometiéramos los mismos errores…nos enfocaríamos en aquello que nos hará avanzar…y llegaríamos antes.

El aroma del tiempo, el aroma de las mujeres

Conté finalmente, que el otro día, tomando un café con el compañero de toda mi vida – porque mi espacio de demora y de pensar está casi siempre frente a un café-, le pedí que me ayudara a encontrar qué decir de nuevo, que no hubiera dicho ya… pues estoy cansada de escucharme repitiendo lo mismo porque la realidad no cambia…

Él entonces, se refirió a un coreano de nombre impronunciable, que habla del aroma del tiempo, un aroma que nos puede llevar en instantes al pasado, como aquél olor que nos llena de emoción.

Con eso me quedo, con que el aroma que nos lleve al futuro sea el de las mujeres.

Y entonces me preguntó: “y si el aroma del tiempo pudiera también llevarnos al futuro ¿cuál sería el de nuestro tiempo? Sin dudarlo –me dijo- es el aroma de las mujeres…”

Yo con sorpresa y admiración, le pregunté si esa era la tesis del escritor coreano… Entonces, y esto me pareció importante, pues no sólo era la respuesta de mi compañero, era además la respuesta de un hombre, me dijo: “Esa es mi tesis. Eso es lo que pienso yo”.

Con eso por lo tanto me quedo, con que el aroma que nos lleve al futuro sea el de las mujeres.

Y que deberíamos caminar codo a codo y en buena compañía. Sin lugar a dudas, la de los hombres valientes e inteligentes, que saben que no hay marcha atrás.

Eso es en resumidas cuentas, lo que dije.

 

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