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Mila Bueno: “Leo y escribo para reconocerme en los otros”

Mila Bueno: “Leo y escribo para reconocerme en los otros”

Mila Bueno, es la autora, de “Enterrar un botón” su primer libro de relatos por el que ha apostado la editorial Isidora y en el que la comunicación y las relaciones son abordadas desde distintas perspectivas.

Mila Bueno estudió filología hispánica e idiomas. Trabajó como traductora de inglés, en propiedad intelectual y en el entorno cinematográfico. Su vocación es escribir y le interesa todo aquello que se relaciona con la literatura y la cultura.

 ¿Cuándo supiste que querías escribir y quiénes fueron tus fuentes de inspiración?

“Me interesan la comunicación y la emoción. Lo que nos hace humanos y no robots”

Tras leer Campos de Castilla de Machado. Era una niña de ciudad, y fui a pasar unos días de verano a un pueblo castellano donde vivía una tía. Aquel paisaje árido me impresionó, así como las personas y sensaciones del entorno rural. Recuerdo que quise escribir un poema sencillo, al estilo de los que le había leído a Machado. Me di cuenta de lo difícil que era. Escribí lo que pude; me da risa recordarlo y leerlo, pero fue cuando tuve la iniciativa de expresarme al margen de las redacciones del colegio. También escribí, cuando era niña, una novela de ciencia ficción demencial, supongo que imitando a un antepasado mío que firmaba como Coronel Ignotus. Después, leía todo lo que pillaba por casa: los Grimm, Galdós, Clarín, Baroja, Chéjov, libros antiguos de mi abuela, o las Selecciones del Reader´s Digest, que era una publicación muy sensacionalista, a la que estaba suscrito mi padre, con algunas historias truculentas de la II Guerra Mundial que me impactaron.

¿Cuál fue el proceso entre escribir y publicar?

Antes, me limitaba a leer mis escritos entre amigos o en algún lugar público… Soy muy autocrítica, pero también consciente de la necesidad de un interlocutor en la escritura que tiene que hacerse algo transitivo: se escribe algo a alguien, aunque haya gente que escriba para sí o para una especie de amigo invisible. El paso a publicar creo que tenía que haberlo dado antes porque sentía la necesidad, pero me debatía en una contradicción. Ahora, veo que renace el impulso de la escritura, de una manera diferente, tras conocer la opinión de los lectores.

Antes de ser escritora ya eras una excelente lectora… ¿Cuáles son las historias, los personajes, los temas que te interesan y por qué?

“Me gusta conocer puntos de vista y personas distintas: la vida cotidiana un mercadillo, el metro, la vida da mucho de sí si se sabe mirar”

Me interesan las motivaciones que tienen las personas para hacer lo que hacen y que les convierten en lo que son o dejar de ser. Reflexiono sobre aquello que no sabemos qué es pero constituye al otro como diferente. También sobre la ausencia y la presencia del otro. De pronto, Fulanito desaparece de nuestra vida porque muere o se aleja y cobra forma en esa ausencia: se encarna en nuestra cabeza con sus virtudes y defectos y nos damos cuenta de lo que nos quedó por decir o de lo que dimos por sentado. Me interesan la comunicación y la emoción. Lo que nos hace humanos y no robots. La frontera que hay entre locura y cordura. Me gusta conocer puntos de vista y personas distintas: la vida cotidiana un mercadillo, el metro, la vida da mucho de sí si se sabe mirar. Leo y escribo para reconocerme en los otros, no solo con los libros, como lectora, sino en un camino de ida y vuelta entre los libros y la vida. Tal vez por ahí van todas mis preguntas. Trato de reflejar  hallazgos o contradicciones internas en lo que escribo.

¿De qué manera construiste este libro de relatos y cuáles fueron los ejes sobre los que trabajaste?

Tenía muchos relatos en el limbo y, al hacer una selección, me di cuenta de que ellos solitos se iban hermanando en su destino. Después, más recientemente, escribí el que da título al libro: “Enterrar un botón”. Este relato es el único del libro verdaderamente autobiográfico y me dio la corazonada de que era el que tenía que titular el libro. Imaginé enseguida la cubierta, que tengo que decir que también ha gustado mucho. Mi hija, que es diseñadora gráfica, pilló rápidamente la idea. Me pareció bonito pensar que los relatos eran como botones enterrados, como en el relato inicial, recuperados con el pasar de los años: botones manchados con el barro de la memoria o de la imaginación, muestras de un trabajo artesanal que había realizado a lo largo del tiempo. Así nació todo, de esa intuición.

Has participado de otros proyectos, pero este es tu primer libro en solitario. ¿Cómo te imaginas después de este gran paso?

Voy con cautela, no quiero crearme grandes expectativas. Estoy feliz por haber conseguido, desde el principio, una editorial como Isidora interesada en lo que escribo. Lo más importante es seguir trabajando, ya más afianzada por las opiniones de mis primeros lectores, pero sobre todo quiero alimentar la motivación que me lleva a la escritura: dejarme llevar con entusiasmo a donde quiera que eso me conduzca porque sé que escribir y leer forma parte de mí, al margen de lo que ocurra. Tengo una novela en proyecto y otros textos en los que estoy trabajando.

¿Por qué elegiste lanzarte con una selección de cuentos? 

Es tarea del escritor reflejar esa amplitud de la vida dentro de lo efímero que es todo.

Porque, aunque también escribo poesía, creo que lo que verdaderamente he trabajado, a lo largo de estos años, ha sido el cuento: el relato corto. He aprendido de gente como Jorge Eduardo Benavides, Víctor García Antón, María Ángeles Maeso, que han sido buenos maestros. Aprendí mucho de Ronaldo Menéndez, en un curso rápido, hace tiempo, en el museo de Antropología. He colaborado en la edición de libros de relatos conjuntos y participo, desde hace mucho tiempo, en tertulias donde se leen y comentan infinidad de relatos y debo agradecer a mis compañeros de estos grupos lo mucho que he aprendido de ellos. Me gusta este género que considero muy artesanal, un poco como el artesano que realiza las matrioskas de una pieza de madera única, esas muñecas rusas que son de distintos tamaños y sobre las que también trata uno de mis relatos.

¿Crees que hay una escritura… literatura femenina?

Creo que, por una parte, el reto del escritor es tener una visión del mundo particular, en ese sentido cada escritor es una persona y, como tal, debería ser único, pero por condicionamientos sociales o culturales, tal como funciona la sociedad, en algunos aspectos es diferente la visión de un hombre  a la de una mujer. Las mujeres hablamos de las cosas que nos preocupan no solo como seres humanos, en general, sino también sobre nuestras seguridades o contradicciones, de lo que se ha callado o no tuvo la menor importancia en un mundo gobernado por principios masculinos. Creo que Javier Marías, lleva razón cuando dice que nuestro trabajo literario debe ser juzgado independientemente de ser hombres o mujeres y en función de su mérito o calidad; no se trata de reivindicarnos solo como escritoras “femeninas”, pero es normal que pongamos el foco o toquemos temas que no se habían tocado cuando las mujeres no escribían y eso creo que no debe molestar a nadie y enriquece el panorama. Hay temas universales importantes y esos son los deberían hacer pensar a los escritores, dar su particular visión sobre ellos, pero no cabe duda de que ser hombre o mujer te condiciona a la hora de mostrar la realidad.

¿Alguna frase de autor o literaria que te inspire, te guste o sirva para cerrar la entrevista?

Pues me gustaría citar una frase que, no sé si es de alguien conocido, pero una vez la escuché cuando charlaba con una buena amiga, María, y me hizo pensar;  creo que es una frase importante para un escritor: “La vida es corta pero ancha”. Creo que es tarea del escritor reflejar esa amplitud de la vida dentro de lo efímero que es todo.

Sobre ‘Enterrar un Botón’ >>>>

 

 

 

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