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Margarita Salas abre su legado en la ‘caja de las letras’

Margarita Salas abre su legado en la ‘caja de las letras’

La Top 100 Honoraria Margarita Salas fue la primera mujer que dejó un legado en la 'Caja de las Letras', que hasta entonces solo contaba con legados de cuatro invitados.

La investigadora y bióloga molecular Margarita Salas abre el legado que depositó hace 10 años en la ‘Caja de las Letras’, la cámara de la memoria del Instituto Cervantes.

El 27 de febrero de 2008, Salas depositó el primero de los cuadernos con las investigaciones genéticas que realizó en Nueva York por encargo del premio Nobel de Medicina Severo Ochoa en 1964.

Fue la primera mujer que dejó un legado en la ‘Caja de las Letras’, que, inaugurada un año antes, solo contaba entonces con legados de cuatro invitados: Francisco Ayala, Antonio Gamoneda, Antoni Tàpies y Carlos Edmundo de Ory.

“Cuando estudié Químicas en la UCM, la tercera parte de los alumnos éramos chicas ya, pero la mayoría no continuaban la carrera profesional, sino que se casaban, tenían familia, y esto ha cambiado bastante”, ha señalado Salas.

La situación de la mujer en la ciencia ha cambiado

La veterana bioquímica ha recordado la “dificultad” con que las científicas en España tenían que trabajar en los años 60, pero ha manifestado sentir “alegría” al ver que la situación de la mujer en la ciencia “ha cambiado bastante”, ya que, a su juicio, en la actualidad “hay más chicas que chicos haciendo la tesis doctoral y la mayoría de estas chicas sigue adelante con su carrera profesional”.

“Cuando estudié Químicas en la UCM, la tercera parte de los alumnos éramos chicas ya, pero la mayoría no continuaban la carrera profesional, sino que se casaban, tenían familia, y esto ha cambiado bastante”, ha señalado Salas.

La académica comenta que cuando comenzó su carrera científica veía “bastante discriminación por el hecho de ser mujer”. “Cuando empecé a hacer la tesis doctoral, en 1961, se pensaba que las mujeres no valíamos para hacer investigación, por lo que al principio sufrí bastante por esto”, ha lamentado la científica, que, no obstante, recuerda a Severo Ochoa, su maestro y con quien trabajó en Nueva York, por haberla tratado “como persona independientemente” de su condición de mujer. “No sentí ninguna discriminación”, añade.

Acompañaron a la prestigiosa científica y académica el director del Instituto Cervantes, Juan Manuel Bonet; el presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, José Elguero Bertolini, y la presidenta del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), Rosa María Menéndez.

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