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¿La revolución de las mujeres?

Que en la banca sea hoy una mujer la que figure en la mayor parte de los rankings de empresas relativos al poder y al dinero, desde ya en el orden local pero con una enorme proyección internacional, ha dado un impulso extra al cansino tema de las mujeres en puestos de decisión. Muchas veces en esta semana me han preguntado ¿ayuda esto a que las mujeres avancen?

Que en la banca sea hoy una mujer la que figure en la mayor parte de los rankings de empresas relativos al poder y al dinero, desde ya en el orden local pero con una enorme proyección internacional, ha dado un impulso extra al cansino tema de las mujeres en puestos de decisión. Muchas veces en esta semana me han preguntado ¿ayuda esto a que las mujeres avancen?

Depende, respondo yo, porque hay que ser precavida cuando se trata de un tema con tantas aristas. Por lo pronto, que la figura de una mujer dé la vuelta al mundo como máxima autoridad de una compañía con la importancia del grupo Santander es bueno. Es bueno que se normalice la presencia de mujeres al mando. Es bueno que la sociedad vea cada vez con más frecuencia que una mujer accede a la máxima posición de la compañía.

Como mujer, ya es historia: los periódicos, los rankings, las noticias a diario nos lo indican. Lo que se escriba de la historia de su gestión lo sabremos en unos años Conversando con una alta directiva de una de las consultoras más relevantes de España, me hacía referencia a si la presencia de una mujer en un mundo y en una empresa tan masculina, tendrá o no que ver en las políticas que al respecto se produzcan de hoy en más.

Le decía yo que en este caso es difícil, que como dicen las feministas la máxima directiva del Santander “se signifique” en relación a este tema. Pero por otro lado, no han sido pocas las veces en que hombres y mujeres relacionados de alguna forma con la empresa, me han comentado que puertas adentro, Ana Patricia Botín, ha sido una de las lanzas más claras a favor de normalizar la presencia de las mujeres en cargos directivos.

Como mujer, ya es historia: los periódicos, los rankings, las noticias a diario nos lo indican. Lo que se escriba de la historia de su gestión lo sabremos en unos años.

De todos modos volvemos a las cuestiones de rigor ¿por ser mujeres deberíamos ser mejores? ¿por haber llegado hasta allí la lupa de aumento será diferente? ¿la mirada y el juicio serán igual de malignos o benévolos que con los que lo han hecho hasta ahora?

La sociedad debe estar igual de atenta. Los poderes también. Las mujeres, debemos tomar nota de que al poder se llega por muchos caminos y con el concierto de muchas circunstancias, pero hay que estar preparadas. Porque es escaso, porque no avisa y probablemente y por muchos años todavía, para las mujeres, las oportunidades no se repitan.

 

 

 

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