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Los mayores de 60 somos epidemia

Los mayores de 60 somos epidemia

"Somos demasiado contemporáneos" decía Mendieta, el perro, del gran humorista argentino Roberto Fontanarrosa. Por eso, porque somos tan contemporáneos, la realidad nos supera.

Nos damos una vueltecita por Google, buscamos “personas mayores”, y encontramos 18.300.000 -diez y ocho millones trescientos mil-resultados en 0,58 segundos. Si los datos se los pedimos a Google en inglés, la cifra asciende a 20.500.000 -veinte millones quinientos mil resultados- en 0,64 segundos

¡Tanto escrito y tanto pensado para poder entender una situación paradigmática: un juego que nos ofrece la vida, para una plena estadía en ella!

Les escribe un educador de más de 70 años, que trabaja con casos reales de personas que llegan a consultarme ¿y ahora qué?

Podemos entender que haya millones de páginas dedicadas a padres despistados sobre cómo cuidar y educar a su bebé. Otras tantas aconsejando cómo llevarse bien con un hijo adolescente en casa. Muchísimas sobre la crisis de los cuarenta…Yo mismo desde estas columnas he intentado ayudarles a pensar una “Identidad Soñada”, su vocación.

Desubicados en nuestras propias edades

Pero pensar que haya casi 40 millones de consejos, en solo dos idiomas -me aterra seguir indagando en otros idiomas y regiones- indica que estamos verdaderamente frente a una epidemia de “desubicados” en sus propias edades.

Les escribe un educador de más de 70 años, que trabaja con casos reales de personas que llegan a consultarme ¿y ahora qué?

Me encuentro, nos encontramos, frente a personas que no fueron educadas a seguir viviendo después de los 60 años. No entraba en ningún paradigma hace 20 años. Nadie podía ni preveía programar 20, 30, 40 años más de vida transcurriendo, gozando y sufriendo en este mundo, que, para complicar las cosas, es tan cambiante.

Las personas, desde siempre, precisamos clasificar. En esta ocasión voy a permitirme clasificar burdamente a los “mayores” en tres enormes masas de forma de pensar y actual.

¿Y si fuéramos a contracorriente de los tiempos que corren aprendiendo a vivir y no a sobrevivir?

Cuando se trata de política, hay quienes creen y votan firmemente por un partido político o por otro. Pero en el medio de estas personas tan seguras de sus creencias y valores, se encuentran los “indecisos”.

De la incertidumbre y el hastío al hágalo ya

En la sociedad actual, conviven quienes son claramente jóvenes independientemente de la edad de sus huesos, y buscan vivir cada vez mejor con bonhomía y hedonismo. “Los sin edad”

Están también “Los no se me ocurre”. Los que no se prepararon para vivir lo que les toque: por ejemplo, ocuparse de sus padres o mayores, que cuentan los días que les falta por vivir.

Esta parte de la población “añosa” lo quiere todo ya, son la clientela asegurada de los libros de autoayuda: “Sea feliz hoy”, “Levántese con una sonrisa y su vida será maravillosa”, “Entérese cómo llegaron a ser quienes son los triunfadores”… Y sigue el inventario de los “hágalo Hoy” “hágalo ya”. Sabemos que esos títulos suelen terminar en la basura, pero en el camino, se llevan parte de las expectativas y el entusiasmo de quien compró esa tabla de salvación.

El camino que les queda son las dolencias y la actividad social que ocupa sus días: visitar al médico, asistir a una guardia nocturna o salir con un tranquilizante entre los labios cuando en realidad la única enfermedad que sufren es: el hastío!

Y aquí llegamos a la tercera clasificación: los indecisos

Los “indecisos” parece que la tienen clara: están a punto de jubilarse, y ven el día de la despedida como “romper las cadenas y ser libres”. Sin embargo, si no se toman el tiempo de “programarse” para el día después y proyectarse para los 30 años que tienen por delante el camino es aciago. Se deslizarán por un tobogán de amarguras y desilusiones…¡Por no hablar de enfermedades! Créanme, de algo hay que ocuparse y el cuerpo pasa facturas cuando la cabeza no encuentra paz.

¿Y si fuéramos a contracorriente de los tiempos que corren aprendiendo a vivir y no a sobrevivir?

Os dejo esta pregunta mientras preparo nuestro próximo encuentro.

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