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Mentoring y Empoderamiento Femenino

Mentoring y Empoderamiento Femenino

El empoderamiento de las mujeres en todos los ámbitos de la actividad económica, resulta fundamental para crear economías fuertes, lograr sociedades más estables y justas y alcanzar el desarrollo sostenible.

El empoderamiento de las mujeres en todos los ámbitos de la actividad económica, resulta fundamental para crear economías fuertes, lograr sociedades más estables y justas y alcanzar el desarrollo sostenible. Así lo recogen UNIFEM y el Pacto Mundial de las Naciones Unidas que han elaborado una guía para las empresas y las organizaciones privadas que quieran implantar prácticas tendentes a promover la igualdad de género en el trabajo, el mercado y la comunidad.

Michelle Bachelet (Directora ejecutiva de ONU Mujeres) ha insistido en esta misma idea en su reciente visita oficial a España afirmando que "el empoderamiento económico de las mujeres es la puerta de entrada para mejoras en otros ámbitos".

Para lograr ese empoderamiento necesitamos herramientas y el mentoring puede ser una de ellas. El mentoring propicia el desarrollo de la persona desde su propio autoconocimiento, permitiéndole  conocer sus fortalezas y debilidades, posibilitando el cuestionamiento de creencias, valores, estereotipos, roles y el desarrollo de habilidades, contando con el reforzamiento de un/a mentor/a que le sirve de guía y modelo. Los/as mentores favorecen el incremento de la autoeficacia a través del aprendizaje social, aprendiendo de otros que ya han pasado por los mismos problemas y situaciones.

El mentoring propicia el desarrollo de la persona desde su propio autoconocimiento, permitiéndole  conocer sus fortalezas y debilidades, posibilitando el cuestionamiento de creencias, valores, estereotipos, roles y el desarrollo de habilidades

En el mentoring se le da autonomía y poder a la mentorada (empresaria, directiva, trabajadora, profesional) pues es quien decide sobre su  desarrollo, sus objetivos, sus metas. El/la mentor/a les apoya y guía en base a sus necesidades y se adapta a sus estilos de aprendizaje, tienen un papel mediador y facilitador.

El mentoring es pues una estrategia que favorece la transformación y el cambio a través del fortalecimiento de la autonomía de la mentorada y el aumento de sus oportunidades, interviniendo en los tres niveles que Naila Kaaber (1997) ha señalado que son necesarios para lograr el empoderamiento:

 1) el "empoderamiento desde dentro" permitiendo un trabajo de  deconstrucción y autoconocimiento

 2) "el poder con" mediante el apoyo de los/as iguales, poniendo el énfasis en las redes, la conexión, el aprendizaje a través de otros/as y la potencialidad de la acción colectiva

3) "el poder para" pues se basa en compartir recursos por parte de los/as mentores/as que están en una posición ms privilegiada, a favor de otros/as para quienes son valiosos.

A nivel empresarial puede incorporarse el mentoring como práctica para lograr el empoderamiento de las mujeres y contribuir a alcanzar la igualdad efectiva, que no solo es un derecho fundamental, sino un principio clave de responsabilidad social. De esta forma se está contribuyendo a transformar el modelo de empresa hacia un modelo más sostenible, que es uno de los objetivos europeos plasmados en el Libro Verde de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE). En dicho documento se establece la necesidad de fomentar el desarrollo de prácticas innovadoras en materia de RSE, haciendo especial hincapié en aquellas dirigidas a la gestión de los recursos humanos aplicando el principio de igualdad de oportunidades.

La desigualdad para las mujeres, a escala europea, es especialmente preocupante en la toma de decisiones en las empresas del sector privado, en su menor participación en todos los niveles de la jerarquía de dirección y de toma de decisiones. Por tanto es en este ámbito donde el mentoring puede tener resultados más beneficiosos para las mujeres. Sin duda para cualquier mujer será clave contar con una mentora o mentor fuertemente posicionado a nivel empresarial y con experiencia en toma de decisiones y puestos de poder, que la guie en el acceso a la cumbre. Esa mentora o mentor, le ayuda a explorar sus posibilidades, sacar el mayor partido a sus fortalezas, desarrollar habilidades que son clave en los puestos de poder. Le servirá como modelo de comportamiento y como catalizador/a de relaciones. Los consejos del/a mentor/a basados en la propia experiencia, el conocimiento de las reglas del juego, que son casi siempre invisibles, son un recurso muy valioso para quienes carecen de ellos.

El mentoring se revela por tanto como una práctica que contribuye a lograr el empoderamiento de las mujeres. No obstante para lograr este objetivo es preciso contemplar el enfoque de género en cualquier iniciativa de mentoring dirigida a mejorar la posición de las mujeres en el mundo de la empresa.

Lo contrario sería obviar la influencia que, en el desarrollo profesional de las mujeres, tiene la existencia de relaciones asimétricas entre éstas y los hombres en todos los niveles (social, económico, educativo) construidas y mantenidas por una diferente socialización para unos y otras.

Por tanto es clave elegir como mentores/as modelos adecuados, diversos y no estereotipados y que dichos modelos lleven a cabo una labor de reforzamiento e instrucción con enfoque de género, para posibilitar romper con una visión a priori de cómo se supone que son hombres y mujeres en la empresa, cómo tienen que comportarse unos y otros, y a dónde pueden, no pueden o deben llegar.

*Mª Luisa de Miguel es Consultora de Empresas, Formadora en habilidades directivas y experta en Mentoring. Council-Consultores. www.council-consultores.com

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