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Vade retro Satanás: las mujeres al hogar que el mundo se desmorona

Vade retro Satanás: las mujeres al hogar que el mundo se desmorona

Más de una vez cuando me preguntan cómo va esto de la igualdad de género, digo que como el tiempo: mejorando, chubascos por la tarde, aclarando con mejores perspectivas, tormenta y precipitaciones a la mañana.

Todo va y viene hasta que va mal. Y ese es el problema. Por eso insisto en que hay que estar con el ojo en estado salvaje, pues a esta altura, si no avanzamos retrocedemos doblemente y si retrocedemos cuando ya creíamos que sólo quedaba ir mejorando, la situación se vuelve dramática.

Desde los foros, donde tengo un altavoz o la posibilidad de multiplicar el mensaje, insisto en que por eso somos privilegiadas y tenemos el deber y la responsabilidad de luchar por quienes no tienen la palabra. La mayor parte de las mujeres, pelean por salir adelante, caminan a contracorriente, tienen el día a día una lucha permanente por conseguir un lugar merecido. O por llegar sanas y salvas al final del día y solventar dignamente los gastos y los costos de querer estar donde no terminan de dejarnos.

Vade retro Satanás

El titular “Casi la mitad europeos cree que el rol más importante de la mujer es el cuidado del hogar”, me espanta. ¡Vade retro Satanás!

Los medios se hacen eco y el clamor recorre Europa, pero estamos otra vez hablando de igualdad de género, de brecha salarial, del desigual reparto de cargas y beneficios.

Mientras, ahí están los datos del euro barómetro publicado esta semana, que indica que los estereotipos persisten. Hay un alarmante consenso sobre el lugar que se le atribuye a las mujeres en la sociedad. ¿Qué es lo que anda tan mal?

Hay un alarmante consenso sobre el lugar que se le atribuye a las mujeres en la sociedad. ¿Qué es lo que anda tan mal?

Que el 44% de los europeos piense que el lugar de la mujer está en la casa y en la familia, expone una sociedad rancia que no acompaña ni las aspiraciones, ni los sueños ni la realidad de las mujeres. Ni la de los hombres que creen en las mujeres.

Hombres que lloran y mujeres feministas

Los estereotipos caminan en doble vía y a dos bandas. Porque esa opinión sobre el lugar de las mujeres es un concepto que insólitamente, comparten tanto hombres como mujeres. Esto no hace más que alimentar, otro estereotipo malvado: que el rol más importante de los hombres es ganar dinero.

Si uno de cada tres hombres sin embargo aprueba que las mujeres se declaren feministas es un buen paso. El otro punto a favor, es que el 88% de los hombres vean sin asustarse que ellos también lloran.

Participé hace unos días en Esade en un foro liderado por Mirian Izquierdo que acaba de publicar el estupendo trabajo “Oportunidades iguales, cómo impulsar el liderazgo femenino”. Allí se debatieron datos, pautas, barreras… que hacen que aún en el siglo XXI estemos a 169 años de la paridad de género.

La ausencia de participación femenina dice Izquierdo, le cuesta al mundo económico y a las empresas 12 billones de dólares. Sin embargo, ahí estamos todavía echando espuma por la boca porque tenemos que seguir hablando y hablando mientras las cosas no cambian.

Liderazgo, poder, acción

Recibo cada vez más intensamente, retos que como se dice ahora “me interpelan”, porque tocan mi fibra más íntima y díscola. Gente que me escribe o me llama, gente con la que me reúno, y no hace más que confirmar que debemos tomar las riendas, levantar la voz y, sobre todo, hacer cosas que cambien las cosas.

Además de las posibilidades de exponer públicamente las razones por las cuales debemos tomarnos de manera urgente este asunto, tengo la oportunidad de hacerlo en empresas para hombres y mujeres. Pero también en distancia cercana, en los talleres de Liderazgo, visibilidad y poder, con mujeres estupendas que quieren que las ayude a hacer el “update”.

El poder no se da, se quita. Y tenemos que sacar los dientes y prepararnos para la carrera, la pelea, la acción.

El poder no se da, se quita. Y tenemos que sacar los dientes y prepararnos para la carrera, la pelea, la acción.

Yo humildemente, me he convertido en una “aceleradora” de mujeres. Es una instancia mucho más inspiradora y a mi alcance, que la de las maravillosas startups. Muchas de las cuales, tienen en sus equipos, mujeres, futuras referentes, que me comprometo a acelerar.

Ese es mi más reciente desafío. Estoy en ello. Una apuesta que multiplica y me “interpela”.

El día es fresco y soleado. Hasta tiene cara de seguir así. Por la tarde, por la noche, mañana y el año que viene…Aunque todo está por verse.

Tenemos la palabra, pero sobre todo, la acción.

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