Olga Cuenca, o cómo ensanchar el espíritu y despertar el entusiasmo

Olga Cuenca, o cómo ensanchar el espíritu y despertar el entusiasmo

De la comunicación a la medicina, el bridge de competición fue su balsa en el naufragio. Tras un viaje iniciático a Londres, el arte se convirtió en su destino. Hoy prepara "Bjork", un bosque de abedul en el cual perderse, su próxima instalación en Bruselas.

Olga Cuenca fundó en 1995 Llorente&Cuenca, algo que recuerda como un reto extraordinario. La aventura duró hasta fines 2011, momento en el que decidió dar un vuelco a su vida. “Tras veinte años de trabajo extenuante quería recuperar familia y amigos y dedicarme a vivir”. En esta entrevista con Mujeresycia, la que fue empresaria y referente de la comunicación, desgrana las vueltas que la llevaron a su propio reencuentro con el arte.

-De la comunicación al bridge, pasando por la medicina… ¡qué viaje tan extraño!

Hay un momento en el que ya no vives, sólo trabajas.

-En realidad el principio de todo fue la medicina… Y la comunicación una casualidad y la gran aventura de un tiempo que viví intensamente y que elegí abandonar. El bridge fue una transición, lo había aprendido de niña porque lo jugaban mis padres y mis abuelos. En septiembre de 2012, nueve meses después de centrarme en ello, gané el torneo más importante de España: el Open de Madrid.

-Poca gente debe saber que eras médica…

– Estudié medicina, luego psiquiatría, viví en París, me casé con un sueco. De vuelta a España en 1988, nos instalamos en Madrid. Ser médico era mi destino natural viniendo de una familia de médicos, pero la vida te da sorpresas… Fue Teresa Dorn, entonces Directora General de Burson-Marsteller, la que creyó que era un valor agregado que una profesional del sector de la medicina, se hiciera cargo de la Comunicación Sanitaria. Burson era la primera agencia de Relaciones Públicas en el mundo y en España, y me pareció un reto magnífico.

-Pero….

-Aprendí el negocio y llegué a ser directora y miembro del board de la compañía en nuestro país. Hasta que surgió la posibilidad de fundar mi propia agencia junto a José Antonio Llorente…y el reto se multiplicó…Trabajamos muchísimo, logramos posicionarnos, fue un proyecto ilusionante en sus inicios…Pero cuando el negocio crece como sucedió, tienes oficinas por toda España, te expandes a Latinoamérica y estás a punto de abrir Pekín… Hay un momento en el que ya no vives, sólo trabajas.

-¿Es esa reflexión la que te lleva a dar el vuelco?

-Aunque fuera algo precioso, sobre el 2010 empecé a sentir que la vida se me iba. Ya había varios socios, las cosas marchaban, estaba rodado y crecido…sabía que seguirían sin mí. Entonces me pregunté ¿y ahora qué? Al principio solo fue necesidad de descansar. Pero luego, volver a la medicina o buscar otros caminos. La partida no fue fácil, pero para mí era absolutamente indispensable.

-¿Cómo y por qué vuelves a la medicina?

– Si pienso en mi vida, siempre fui muy versátil y flexible. Más allá de la actividad como emprendedora, empresaria y consultora de comunicación, ya en 2002 había vuelto a la facultad de Medicina y obtuve el Diploma de Estudios Avanzados (DEA) en Psiquiatría por la Complutense. En 2013 entonces, tras las vueltas con la comunicación, me pareció buena idea participar en la 9ª edición del programa de Reciclaje Médico Integral del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid. Así fue como durante 2014, ejercí como médico de Medicina Familiar y Comunitaria en el Sistema Nacional de Salud.

-Pero esa vía no duró mucho…

– Cumplí con una asignatura pendiente. Soy la cuarta generación de médicos y a mis hermanos no les apetecía. Entonces fui yo, la mayor, la que asumió ese rol cuando en realidad lo que quería era hacer bellas artes. Cumplí con el gusanito de haberlo hecho, después de tantos años de estudio. Me di una oportunidad, pero volví a sentir que necesitaba un cambio. Horas de práctica, volver a trabajar exigida pues se trataba de la salud de la gente…

-Y entonces vuelves a tu sueño inicial…

El oficio del artista es muy solitario pero por fin me siento en mis pies.

-Seguía buscando mi lugar en la vida. Hay un filósofo alemán que dice que hemos pasado de un siglo en el que trabajamos por obligación a la posibilidad de poder hacerlo todo. ¿por qué no? Entonces pensé que era el momento, y fue en 2015 cuando tuve la oportunidad. Me fui a Londres al Foundation Course en The Slade, la mejor escuela de Bellas Artes del Reino Unido por The Guardian. Perteneciente al University College London, es la tercera universidad más antigua de Inglaterra tras Oxford y Cambridge. ¡Y una de las primeras en aceptar mujeres!, es decir pionera en igualdad.

– ¿Qué te quedó de esa experiencia además del golpe de timón?

-Fue magnífica, con todo tipo de estudiantes, no importaba la edad ni el origen sino la pasión de cada uno…Fue ensanchar el espíritu y despertar el entusiasmo. Al año estuve de vuelta, ya lista a lanzarme en esto que era lo que quería, por fin me sentía en mis pies.

-Y empieza tu vida postergada con el arte, la pintura,la fotografía y la escultura…

-Al volver a Madrid en 2016, alquilé un taller y en 2017 un espacio en el estudio de arquitectura de Emilio Tuñón que junto a Moreno Mansilla, logró el Premio Mies van del Rohe 2007 por el edificio del MUSAC de León. Empecé con fotografía y videoarte, escultura y pintura. En 2018, inicié una tutoría con el prestigioso catedrático de historia del arte, Francisco Calvo Serraller. Y en enero y febrero de 2019, hice mi primera exposición individual “Between the light and the line” en la Galería Estampa de Madrid con 28 fotografías y 11 esculturas.

-Próxima escala…

-¡Bruselas! Y será una instalación: “Björk”, esculturas en madera pintadas en acrílico que formarán un bosque a través del cual podrán deambular los visitantes.  Lo haré en el Martin’s Atelier, la antigua casa-taller del pintor belga Paul Artôt (1875-1958), en la que vivió y trabajó desde 1906 hasta su muerte. Del 12 de septiembre y el 11 de octubre de 2019, en pleno corazón del distrito de Ixelles.

-¿Algo que eches en falta de la vida corporativa?

-El oficio del artista es muy solitario…Quizás añore, y solo por momentos, el trabajo en equipo. La puesta en marcha de los proyectos es apasionante, empiezas a ganar clientes, cuentas, reconocimiento…y el aprendizaje te motiva e impulsa.

-¿Te sentiste perdida en algún momento en esa transición?

Yo perdí el entusiasmo… Y lo recuperé con el arte.

-Estaba en la acción permanente, había todo el tiempo mucho que hacer, mucho que atender, viajes, clientes…y eso pasa factura. Estaba agotada, intenté todo para que hubiera un cambio, pero con 35 años, te planteas hacia dónde vas…Entonces te das cuenta de que no vuelves a los 20 sino que vas hacia los 50…

-¿Cuáles reconoces como tus virtudes como empresaria?

-La visión, la posibilidad de adelantarme, de ver lo que estaba por venir. La medicina me formó en el método, en recabar información. Y es el método lo que hace que ese diagnóstico pueda ser certero. Supe preguntarme qué quería el cliente, cuáles eran son sus objetivos. Aporté una manera diferente de ver las cosas y cómo obtener resultados utilizando la comunicación. Fue un aprendizaje enorme estar en muchos sectores distintos con gente tan diversa, y aplicar visión, método y resultados.

-¿Referentes de tu sector?

Desde ya Teresa Dorn que confió en mi en el inicio de mi carrera, coincidí con Carmen Valera, una profesional valiosa… y Nuria Vilanova, una mujer hecha a sí misma…

-¿Quiénes te inspiraron?

Marie Curie, cuando estudiaba la carrera uno de mis sueños era haber seguido su camino. O escuchar a una científica como Margarita Salas que me hizo pensar: esto es lo que quisiera, esa tranquilidad de espíritu para hacer las cosas, dejar de estar en la batalla, recuperar los afectos, volver a tener una vida completa. Ojalá lo hubiera sabido antes, para cambiar el rumbo en el momento preciso.

-Si tuvieras la oportunidad, ¿qué harías diferente?

– En mi generación y en mi época, era difícil que te reconocieran si no eras una mujer fuerte. Quizás por los largos años de trabajo ininterrumpido y la dureza del desafío empresarial, me faltó inteligencia y parar para hacerlo de otra manera…Necesitas que te respeten por lo que has conseguido, pero también que te quieran. Cuando las cosas no iban como creía, debí tener una alerta para repensar cómo hacerlo para que saliera mejor. Muchas veces llegaba a mi casa preguntándome ¿por qué tengo que ser la mala de la película? Si yo quiero hacerlo de otra manera…Me hubiera gustado no perder mi sonrisa, ni mi carácter tranquilo y afable. Y entender que el otro puede ver las cosas de manera diferente. Yo perdí el entusiasmo… Y lo recuperé con el arte.

Más sobre Olga Cuenca: Deporte y música, una faceta desconocida 

Olga Cuenca nació en Barcelona en 1959. De joven fue una gran deportista y los valores que traslada el deporte son los que la identifican. Con 16 años ganó el Campeonato de España junior de baloncesto con el club Hispano-Francés de Barcelona y tres años después, la Liga con el Club Íntima y la Copa de la Reina, entrenando y jugando en el Palau Blaugrana del F.C. Barcelona. A partir de los 20 años jugó al Squash, ganó el Open de Barcelona, y fue jugadora y capitana de la Selección Española. Ya en París, ganó varios años el Campeonato Universitario de Squash de Francia. Hizo la Carrera de Solfeo por el Conservatorio Municipal de Música de Barcelona, toca el piano y habla cinco idiomas. Se licenció en Medicina y Cirugía por la UB (Universitat de Barcelona) y obtuvo luego una de las diez becas internacionales de La Caixa y el Gobierno francés) para desarrollar un proyecto de investigación en el Hospital Pitié-Salpêtrière en París. En paralelo, se especializó en Psiquiatría por la Universidad Pierre-et-Marie Curie (Paris VI). En París se casó y en 1987, nació su hijo Carl.

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