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Praga, el paraíso intelectual

Praga, el paraíso intelectual

Surcada por un río imponente, con cientos de cúpulas y fachadas deslumbrantes, entre puentes milenarios y una atmósfera única, Praga, la capital cultural y bohemia del centro de Europa, reluce su belleza a cada paso.

Surcada por un río imponente, con cientos de cúpulas y fachadas deslumbrantes, entre puentes milenarios y una atmósfera única, Praga, la capital cultural y bohemia del centro de Europa, reluce su belleza a cada paso. Con la grandeza de lo que fue un imperio, a orillas del Moldava se levanta la ciudad más importante de la República Checa. Praga, con su extensa historia y su especial ubicación entre oriente y occidente, ha desarrollado un carácter que es mezcla de culturas y tradiciones, trazada con encanto por calles y plazas que invitan a caminarla y descubrirla.

Durante el nazismo la ciudad perdió una parte fundamental de su población, la comunidad hebrea, decisiva para su identidad, así como más tarde la comunidad germana también desaparecería, por lo que el carácter multiétnico dio paso a una nueva etapa de indiscutible predominio checo. En la actualidad, Praga continúa su evolución, y una juventud preparada culturalmente empieza a forjar esa nueva Europa con la que hace algunos años sólo soñaban los más optimistas. Las mismas ganas de esa juventud, que ambiciona la metrópoli de antaño, hace que muchos de ellos hablen perfecto español, con una sede del Instituto Cervantes recién inaugurado en el centro de la ciudad, y la mezcla de lenguas y culturas palpa en cada una de sus calles.

Praga ha desarrollado un carácter que es mezcla de culturas y tradiciones, trazada con encanto por calles y plazas que invitan a caminarla y descubrirla.

Ciudad mágica
Praga se fue desarrollando en torno al centro histórico, distinguida desde el principio por zonas claramente diferenciadas. La Ciudad Vieja ha sido desde el siglo IX el escenario de los intercambios comerciales, el centro del mercado. En la Plaza de la Ciudad Vieja, el reloj astronómico del Ayuntamiento, una de las joyas de la ciudad, se luce junto a la Iglesia de Sv. Jakub y uno de los edificios góticos más significativos, el Templo de Tyn. El barrio está poblado por casas, edificios barrocos y góticos cuyas fachadas muestran la riqueza de antiguas familias de nobles, artesanos y mercaderes, como la casa en la que vivió Franz Kafka. Por las calles de la Ciudad Vieja también paseaba otro célebre personaje, Mozart, en la que fuera llamada la Praga Dorada. Muy cerca está Josefov, el Barrio Judío, construido en el siglo XIII, con sus sinagogas y el Viejo Cementerio que constituyen el conjunto de monumentos judíos mejor conservado de Europa, y a él llegan visitantes de todo el mundo para recordar a las víctimas de las persecuciones nazis.

El Puente de Carlos comunica la Ciudad Vieja con el barrio de la Malá Strana, una hermosa zona de palacios que se extiende a los pies del Castillo de Praga. Al otro lado del Castillo, sobre la plaza de Hradcany, se disponen el Museo de Historia Militar y la Galería Nacional. La Ciudad Nueva, fundada por Carlos IV, alberga numerosos conventos, monasterios, iglesias y plazas. Todo el centro de Praga ha sido declarado Patrimonio Cultural y Natural Mundial por la UNESCO.

Todo el centro de Praga ha sido declarado Patrimonio Cultural y Natural Mundial por la UNESCO.

Basta dar una vuelta para encandilarse: un río rodeado de colores, cientos de cúpulas y una arquitectura medieval que parece detenerse en la neblina y abandonar el tiempo, apoyada más tarde por obras magnas del modernismo, estilos que se mezclan en góticos, renacentistas y románicos, donde como en un sueño delirante también pudiera sumarse el cubismo y entonar perfectamente con la estética de una ciudad mágica. Palacios históricos formando un increíble contraste con la modernidad deconstructiva del edificio de Nationale-Nederlanden, conocido por su plasticidad como “La casa que baila”, como si los personajes de Ginger y Fred pudiesen verse en la masa de la fachada. Y mil callecitas donde perderse, mirar hacia cualquier lado y deslumbrarse con paisajes y laberintos, con una perfecta combinación entre lo imponente y la belleza de los pequeños rincones. Su valiosísimo barrio judío, ese castillo milenario con su catedral que tardó casi 600 años en construirse, y el puente de Carlos con su mística gótica y sus 30 pilares coronados por la efigie de un santo desde hace siete siglos, son ejemplo de ello.

Praga es ese ensueño de piedra que vio nacer a Franz Kafka, Jan Neruda, Max Brod o Dvorák, y en sus calles no es difícil imaginarlos caminando, descansando la mente en estas esquinas, para volver en un rato, lentamente y en silencio, a trabajar en las obras que los hicieron eternos.

Las vistas de la ciudad son maravillosas desde la catedral, desde el castillo, desde los parques que la rodean con el río a sus pies, o desde cualquiera de los cientos de torres de una capital de más de un millón de habitantes en donde cualquier rincón puede demostrar que Praga es, por donde se la mire, una de las ciudades más bellas del mundo.

Una historia real
Durante el imperio de los Habsburgo la ciudad vivió un importante desarrollo como centro cultural, político y religioso, que acabó en 1620 en lo que fue el preludio de la Guerra de los Treinta Años. Asediada y saqueada, tardó decenios en recuperarse, cuando bajo el reinado de Rodolfo II (a finales del siglo XVI) fue reconstruida, decorada y embellecida durante años por arquitectos y artistas, en un progreso imparable a pesar de las convulsiones políticas. En 1918, como consecuencia de la caída del imperio y la creación de Checoslovaquia, Praga se convirtió en capital de estado y ya en 1930 era una metrópoli multiétnica en la vanguardia del desarrollo industrial; capital artística, literaria y arquitectónica.

Paraíso de intelectuales
Las actividades que se llevan a cabo en Praga son múltiples: en una extensa programación que puede disfrutarse durante todo el año. Su larga tradición cultural se expone cada año en un variado programa de música, arte, cultura y espectáculos. El Festival de músicas del mundo Primavera de Praga, el Festival de música clásica Otoño de Praga, que se celebra en salas de conciertos e iglesias de la ciudad, el Dance Prague, el festival internacional de música jazz y alternativa Agharta Jazz Festival, o el festival de cine Febiofest, son sólo algunos de los eventos que se suceden constantemente y que acompañan cualquier visita.

Su larga tradición cultural se expone cada año en un variado programa de música, arte, cultura y espectáculos. 

Espectáculos simbólicos de la ciudad, como el Teatro Negro o la Linterna Mágica, un fenómeno praguense que reúne efectos de cine, baile, música, iluminación y pantomima contrastan con el majestuoso Teatro Nacional, en el que todos los días hay representaciones a sala llena de ópera, drama y ballet.

Un destino en crecimiento
En 2004, República Checa alcanzó una cifra histórica en cuanto a la afluencia de turistas españoles, con más de 203.000 visitas que marcaron un incremento del 31,16% con respecto al año anterior. Desde que se abrieron las puertas de su Oficina de Turismo en España, en 2001, la cifra de españoles que elige este destino ha sido ascendente, con un ritmo de crecimiento medio anual en torno al 15%, con un record que habla claro, cuando por primera vez se rompe la barrera de los 200.000 visitantes.

Este crecimiento está motivado por el ingreso de República Checa a la Unión Europea lo que supone que ya no hace falta pasaporte para los viajeros europeos. Además ha influido el incremento de las conexiones aéreas, con una progresiva implantación de nuevos vuelos desde España hacia la República Checa, con quince charters semanales en verano, que incluyen además de Praga, Viena y Budapest. De todos modos, hoy es Londres la capital europea que más vuelos tiene a Praga con costes muy baratos.

En cuanto al destino preferido por el visitante Praga es la ciudad más visitada y sigue siendo el destino indiscutible. Lo notable es que el 90% de los españoles se entera por el boca a boca -alguien ha estado en Praga y la recomienda- lo que ha hecho que España represente hoy, el quinto mercado para la capital, por encima de países como Francia, Austria, Rusia ó Polonia. En cuanto a los lugares más visitados el Castillo de Praga, el Puente de Carlos, la Plaza de la Ciudad Vieja con reloj astronómico y el barrio judío donde vivió Kafka se llevan las preferencias.

¿Y además de Praga?
La región de Bohemia del sur es el segundo destino turístico de República Checa preferido por el viajero español. A 170 km al sur de Praga está la pintoresca ciudad Cesky Krumlov. Su arquitectura combina el estilo renacentista y barroco, que conforma un conjunto urbano reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El castillo es el segundo más grande de Bohemia, después del Castillo de Praga. En esta zona las alternativas de alojamiento pasan por posadas o los ya habituales y económicos “bread and breakfast”.

Desde la Oficina Nacional Checa de Turismo se proponen varios itinerarios para descubrir el país.

En cuanto a las principales rutas turísticas, desde la Oficina Nacional Checa de Turismo se proponen varios itinerarios para descubrir el país. La “Ruta de la UNESCO”, es ideal porque recorre los doce lugares que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad. Además, en República Checa hay más de dos mil castillos y palacios, de los cuáles 200 están abiertos al público y pueden ser visitados a través de la “Ruta de los Castillos”. Desde 2005 promocionan la “Ruta de la Cerveza” y el circuito “Lo mejor de la República Checa”. Además ofrecen estancias de varios días en las principales ciudades turísticas del país como Cesky Krumlov en la Bohemia del Sur, el balneario Karlovy Vary y Olomouc, en la región de Moravia.

Karlovy Vary, situada a 120km de Praga, a orillas del río Telva, dispone de un casco antiguo singular, con pequeños edificios art nouveau, de fines del SXIX principios del SXX. Es una ciudad balnearia, dedicada al turismo de salud, con cierto aire aristocrático que cuenta con magníficos campos de golf, espacios verdes y un Monasterio muy bonito en la ciudad medieval y hasta montañas y pistas de ski.

En cuanto a la región de Moravia, es la más folklórica, musical y religiosa. Olomouc es la reserva monumental más grande de la zona y la segunda del país, después de Praga. Alberga un complejo de templos parroquiales, hospicios y otras construcciones religiosas de todas las órdenes conocidas del Medioevo, incluyendo la Orden de los Jesuitas. Luego, Brno es muy conocida por sus torneos de motociclismo, y su recinto ferial es el más grande de República Checa. Quienes no conocen el país encontrarán muchas razones para volver.

Lo que hay que saber…
República Checa: Superficie: 78.864 km2 (Algo menor que Andalucía).
Fronteras: Alemania, Austria, Eslovaquia y Polonia.
Huso horario: el mismo que en España.
Clima: Templado (oceánico / continental) con cuatro estaciones.
Capital: Praga (1.200.000 habitantes) Praga tiene una superficie de 496 Km2 (aprox. igual que Sevilla)
Población: 10.300.000 habitantes.
Idioma oficial: Checo (inglés y alemán hablados por la mayor parte de la población)
Moneda: Corona checa (Equivale a 5 Ptas.= 0.03 €).
Religión: Católicos no practicantes (39,2 por ciento), ateos (39,7por ciento).
Sistema político: Democracia parlamentaria. Parlamento de dos cámaras (Cámara Diputados y Senado).
Presidente: Vaclav Klaus.
Primer Ministro: Stanislav Gross
El país está dividido en 14 regiones autónomas con sus gobiernos y parlamentos.
Principales aeropuertos: Praga-Ruzyne (6 M de pasajeros al año), Brno, Ostrava, Karlovy Vary.
Conexiones interiores:Cuenta con una densa red ferroviaria, de carreteras y de autopistas.
Principales Cías Aéreas: Compañía nacional CSA Czech Airlines. Compañía Bajo Coste SMART WINGS.
Fiesta Nacional: 28 Octubre (1918: Proclamación Estado Checoslovaco independiente)

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