La histeria y la sexualidad femenina

La histeria y la sexualidad femenina

Hysteria es una película que retrata con ternura, aspectos penosos de la vida en Gran Bretaña durante el siglo diecinueve. Vida dura para las mujeres pertenecientes a la parte más baja de la escala social y difícil también para las mujeres que pertenecían a la clase más privilegiada.

Hysteria es una película que retrata con ternura, aspectos penosos de la vida en Gran Bretaña durante el siglo diecinueve. Vida dura para las mujeres pertenecientes a la parte más baja de la escala social y difícil también para las mujeres que pertenecían a la clase más privilegiada.

A través de una cuidadísima realización muestra, por medio de la sonrisa, el absurdo de las teorías imperantes y las tragedias personales que provocaban. Resulta cómico escuchar a los expertos del momento hablar como tales de lo que ignoraban. El miedo de los caballeros aristócratas y burgueses ante lo que no sabían ni podían controlar, les hacía actuar de manera cruel para no perder su cuota de poder. 

Las mujeres adineradas encontraban alivio en la consulta de los médicos, que se hacían ricos “curando” la histeria. Mediante la manipulación del médico, las mujeres alcanzaban lo que llamaban el “paroxismo histérico”.Histérica
No es éste un término desconocido para las mujeres actuales. Se aplicaba, se aplica, a las mujeres que muestran disconformidad, que se rebelan expresando un malestar que el otro no comprende. Ante lo que se desconocía y se temía, se optó por considerar que era una enfermedad propia de las mujeres “de su carácter inestable, de su neurosis, …”. Ahora se sabe que no había tal enfermedad, pero sí una frustración sexual crónica porque se creía que las mujeres decentes no tenían deseos sexuales.

Las mujeres adineradas encontraban alivio en la consulta de los médicos, que se hacían ricos “curando” la histeria. Mediante la manipulación del médico, las mujeres alcanzaban lo que llamaban el “paroxismo histérico”. El alivio duraba hasta la siguiente consulta.

Vibradores
El exceso de trabajo creaba algunos problemas en el brazo de los médicos más exitosos. Por eso surgió el vibrador, el aparato que sustituiría a la mano y la paciente alcanzaba un paroxismo histérico de más calidad, más rápidamente y mayor número de veces por sesión. Los ingresos por las consultas aumentaron espectacularmente.

Enseguida los modelos se fueron perfeccionando. Los vibradores se hicieron más pequeños y manejables y el tratamiento podía seguirse en la propia casa. Ya no era necesario que lo aplicara un médico.

En las épocas más oscuras de la dictadura española del pasado siglo, era habitual que se anunciaran los vibradores como artefactos para masajear el cuello y aliviar tensiones musculares.

La aparición del vibrador en las primeras películas pornográficas hizo que perdiera su atributo de instrumento médico. Pasó a ser considerado un juguete sexual y perdió la inocencia de la que había disfrutado hasta entonces. Ya no volvió a publicitarse de forma abierta.

Engaño a las nuevas generaciones
También ahora, a pesar de que las mujeres saben y se expresan más, no se les enseña toda la verdad. Las adolescentes crecen y se educan en la sexualidad viendo películas y leyendo los libros que siguen promoviendo una forma de disfrutar en pareja, donde la iniciativa y las preferencias las siguen marcando los hombres. Todavía está extendida la teoría freudiana de que el placer clitórico es infantil y el vaginal maduro. Freud fue un pionero e interesante médico que desmontó muchos mitos, pero dijo también muchas tonterías. Nadie es perfecto.

Muchas médicas están preocupadas por el nivel de embarazos no deseados de adolescentes que llegan a sus consultas. Ahora que se ha eliminado, afortunadamente, el concepto de pecado, es hora de eliminar también los falsos mitos de épocas en las que solo uno decidía. Las adolescentes tienen que saber que existen muchas  maneras de disfrutar del placer, que todas son normales y que pueden elegir la que mejor se adapte a lo que desean. El coito es una opción más, pero no es la más sencilla porque es la que exige mayor experiencia y mayor compenetración con la pareja. Además, y muy importante, hay riesgo de embarazo.

*Teresa Pascual Ogueta es Ingeniera de Telecomunicación y también escritora. Consultora y conferencista en Tecnologías de la Información. También es autora de libros técnicos y de divulgación, donde hace análisis crítico de la realidad desde diversos puntos de vista.

Otros artículos de esta columnista…

¿Ya has visitado Columnistas en nuestra ZONA OPINIÓN?   

Tal vez te pueda interesar...

Comentarios