Islandia, Alemania y ahora, Davos…las mujeres ¿venimos marchando?

Islandia, Alemania y ahora, Davos…las mujeres ¿venimos marchando?

Esta semana el tema top en noticias es la situación de la mujer en el mundo y la desigualdad, especialmente en el aspecto económico.

El último informe global del Foro Económico Mundial vuelve advertir que la diferencia salarial entre hombres y mujeres sigue vigente y no hay en el panorama signos de que la cosa vaya a mejorar. Además, el inminente Foro de Davos, trae malas noticias para las mujeres. Los expertos del WEF advierten que habrá un retraso – ¡otro más! – de 47 años para que se proclame la igualdad retributiva.

Muchas veces dijimos que según quien diera los datos la igualdad entre hombres y mujeres tardará entre 60 y 200 años en producirse. Parece de ciencia ficción, pero ahora el año, sería 2234. Siempre y cuando no haya más “demoras”.

La desigualdad, la brecha en Islandia y la transparencia en Alemania

Los datos más recientes recogen la experiencia del 2017 y los factores tenidos en cuenta atraviesan la educación, la esperanza de vida, la oportunidad económica y la incidencia de las mujeres en el ámbito político.

Las noticias ponen otra vez a Islandia en el foco de nuestra atención porque ha decidido que penalizará de manera rotunda, es decir hará ilegal la diferencia de salarios entre hombres y mujeres, que hacen el mismo trabajo bajo las mismas condiciones.

Otra de las grandes noticias viene desde Alemania. Desde hace diez días las mujeres alemanas podrán saber cuánto ganan sus colegas. Y con estos datos exigir que se equipare su salario.

Expertos del WEF advierten que habrá un retraso – ¡otro más! – de 47 años para que se proclame la igualdad retributiva.

Imaginemos que alguna mujer -se me ocurre que la mayoría- se preguntara si es víctima de la brecha salarial… La nueva Ley de Trasparencia salarial le dará derecho a preguntar a su superior o al comité de empresa cuánto ganan quienes hacen una actividad igual o similar a la suya. La pregunta es si esto no se penalizará. La pena, es que sólo es viable para empresas de más de 200 empleados. Hay quien cree que esta ley tiene un carácter simbólico pues hay muchísimas empresas que tienen menos de 200 empleados y a las que no alcanzará la ley.

Las voces de todos modos se alzan a favor y en contra. La más atinada según mi modo de ver, es la que indica que no deben ser las mujeres las que exijan conocer el salario de los varones. Por un lado, porque pondrían en peligro sus condiciones laborales. Por el otro, si las propias empresas activan los mecanismos, sabrán si sus estructuras son adecuadas y podrían combatir estas desigualdades.

En Canadá (Quebec), Suecia e Islandia han dado un paso en este sentido y las empresas de más de 25 empleados serán supervisadas tri-anualmente para comprobar estos ratios. Y no son las mujeres las que tienen que demostrar esa desigualdad.

Voces que merece la pena escuchar

La primera ministra de Islandia tiene 42 años, es pacifista, ecologista de izquierdas, feminista y experta novela negra. Se llama Katrin Jakobsdottir, y es la segunda mujer que lidera un país que es una isla, pero marca tendencias. Saadia Zahidi, es para mí otra referente y cobra especial interés porque está en el centro del WEF (World Economic Forum). En un artículo que publicamos en 2011, decía que “Mientras que las mujeres están comenzando a estar tan sanas y educadas como los hombres, no están entrando de la misma manera en la economía y en las estructuras de toma de decisiones”. Sus voces y sus acciones, nos aportan valor y son un faro en la noche en la que vivimos cuando hablamos de desigualdad.

Si no ejercemos el poder, nos seguirán mandando al rincón, a que pensemos qué debemos hacer para cambiar las cosas.

Ahora, la responsable del Programa de Mujeres del Foro Económico Mundial (FEM), que elabora desde 2006 un informe sobre igualdad de género, es clara cuando afirma que el último año no han visto avances hacia la paridad. “Más bien al contrario -afirma Zahidi- la evolución se ha detenido. Incluso el camino se ha revertido”.

Y deja un interrogante que nos debería sacudir el cuerpo y el pensamiento: “La lucha contra la desigualdad por razones de sexo demanda imperativos de orden económico, pero también moral”.

Un lobby femenino y preguntas retóricas que deberíamos responder

¿Somos conscientes de lo que significa? ¿Por qué no somos capaces de instalar los temas con la prioridad e importancia que precisan?

Si hasta los números avalan la importancia de la diversidad y la igualdad en las cuentas de resultados… ¿Qué más necesitamos para cambiar las cosas?

Vuelvo a la necesidad de crear un lobby femenino que avale, respalde, pero sobre todo, instale este tema en las agendas del poder.

El poder, sirve para hacer. Y si no lo tenemos ni lo ejercemos, nos seguirán mandando al rincón, a que pensemos qué debemos hacer para cambiar las cosas.

Recomiendo: Artículo de Diego Herranz en (gracias otra vez) Público>>>
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