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Montse Ventosa: El mundo está afectado por una ola de tristeza

Montse Ventosa: El mundo está afectado por una ola de tristeza

Experta en diversidad e inclusión, inventó el término “happyshifting” y lidera “Grooooow”, su propia consultora.

Dice Montse Ventosa que el trabajo es trabajo, pero que las empresas pueden tener un impacto negativo…o positivo en las personas.  “Las empresas- asegura- pueden ser lugares donde sea más fácil tomar la decisión de ser feliz. Es de bajo coste y alto impacto. Las empresas que lo entiendan, serán capaces de llevarse el gato al agua en esta nueva realidad que vivimos”.

-Dices que no crees en los Recursos Humanos sino en las relaciones humanas…

No podemos seguir estancados en el paradigma que regía las relaciones en la empresa hace medio siglo.

El primero es un concepto de la era industrial, basado en la división del trabajo es un concepto taylorista que en la era digital y de servicios, carece de sentido. A pesar de que muchos se consideran modernos y digitales, los Comités de Dirección siguen dirigidos por lo que en Estados Unidos llaman “Greater Taylorism”.  No podemos seguir estancados en el paradigma que regía las relaciones en la empresa hace medio siglo.  Y, por pura programación neurolingüística -pensamos como hablamos-, un cambio de paradigma necesita un cambio de nombre.

-¿Los nombres cambian los hechos?

Relaciones Humanas es un concepto mucho más amplio y más acorde a un ecosistema en el que los individuos que trabajan no sólo comparten tiempo, sino también pensamientos, sentimientos y actitudes. Por otro lado, ¿quién quiere ser un “recurso” o “ser gestionado”?

Las personas no son propiedad de la empresa -aunque nos pese, no somos un activo- ¡pero nuestro trabajo sí es un activo!

-Eres experta en diversidad en las empresas ¿en qué punto está España?

He trabajado con más de 400 empresas en los últimos 10 años en España, he investigado y elaborado informes, leído la prensa salmón… y sólo me atrevo a decir que aún queda un largo camino por recorrer. En España aún falta conciencia sobre todo en temas de diversidad de género y de discapacidad… Todavía muchos países creen que diversidad, es la contratación de personas de minorías. Si esas personas no son integradas positivamente en las culturas de las organizaciones, en espacios de trabajo inclusivos, para sus diferencias, lo que se construyen son “guetos organizativos”.

-¿Cómo se crea una cultura inclusiva y con qué prejuicios debes lidiar?

A nadie le gusta admitir que los tiene, pero sin ellos es imposible vivir. La cuestión no es tenerlos o no tenerlos, sino cómo los gestionamos, y si los usamos en demasía. Un prejuicio es una etiqueta para entender nuestra realidad, como algo conocido, pues se reduce la ansiedad que lo desconocido produce. Si se emite un pre-juicio es como dar una opinión precipitada basada en etiquetas incorrectas. Una Cultura Inclusiva se crea dando la oportunidad de que las personas puedan ser auténticas y traer su “yo completo” al lugar de trabajo sin miedo a ser juzgadas, etiquetadas…Alguien que debe llevar una careta por temor a un juicio adverso, está reprimiendo una cantidad de energía que le impide ser totalmente productiva, limita su capacidad de crecer. Pero. sobre todo, la hace infeliz. Me refiero a que las personas puedan ser auténticas y comunicar con libertad y seguridad sus opiniones diferentes, de ahí surge la innovación.

¿Se gestiona la diversidad de una manera innovadora?

La gestión de la diversidad implica gestionar la diferencia, y eso es algo que puede causar cierto miedo y actuar como freno. Muchas empresas lo hacen por necesidad y muy pocas con una conciencia real. En la gestión positiva de la diversidad y de la inclusión está la clave de la diferencia competitiva, y del crecimiento a través de la innovación.

-Empresas, innovación… ¿Qué tiene que ver con esto la felicidad?

La felicidad es una actitud, un músculo intangible que requiere esfuerzo

Una persona no puede ser feliz, si no puede ser ella misma…El mundo está afectado por una ola de tristeza que por supuesto afecta a los lugares de trabajo…Hay estudios de la OMS que afirman que 300 millones de personas sufren trastornos relacionados con el estrés. ¡Y esto supone un coste de 3 trillones a la economía mundial!

Las empresas tratan el estrés laboral y no entienden que, si el lugar de trabajo tiene el potencial de tener un impacto negativo en las personas, también puede hacerlo positivamente…Causar estrés o hacer feliz…

-Entonces ¿dónde está el conflicto?

Esto no va de ahora cambiar el título del director de RRHH a Chief Happiness Officer…el poder de hacerse feliz recae en cada persona. La empresa sólo puede crear condiciones que colaboren en que cada persona pueda tomar esa decisión de ser feliz…

La felicidad no puede ser ni una moda, ni responsabilidad de las áreas de RRHH. Tampoco es un derecho, ni hay que estar feliz todo el tiempo. La felicidad es una actitud, un músculo intangible que requiere esfuerzo en una sociedad en la que reina el poder del miedo.

-Inventaste el “happyShifting”… ¡Defínelo!

El HappyShifting es una actitud ante el trabajo, es una elección que cualquiera en cualquier lugar puede tomar. Transformar la percepción negativa en positiva, en el trabajo de la vida. Supone aprender ciertas técnicas para desarrollar las habilidades positivas en el día a día y mejorar tu bienestar.

-Dicho así parece fácil… ¿Pero eso cómo se logra?

Es un cambio de chip, sobre todo en cuanto a la percepción casi siempre negativa del trabajo. Solemos creer que las empresas “son malas” y el trabajo un infierno. El happyshifting no implica abandonar el sistema -como promueve el movimiento down shifting- sino cambiarlo desde dentro. Empezando por modificar lo que sí está en nuestras manos: nosotros mismos. Ghandi lo decía de otra manera: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”. ¡Pues eso!

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