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Conciliación: problema común de las trabajadoras europeas

Conciliación: problema común de las trabajadoras europeas

La desigualdad en el reparto de tareas del hogar hace que para las mujeres europeas sea imposible conciliar vida profesional y personal.

Las mujeres europeas comparten un problema común: la desigualdad en el reparto de tareas en sus casas y la imposibilidad, por tanto, de conciliación entre vida personal y trabajo. Una situación que agrava aún más su situación laboral, dado que son también el colectivo que menos cobra. En este sentido, según daba a conocer el sindicato UGT, las mujeres cobran un 23,25% menos que los hombres.

7 de cada 10 encuestadas con empleo, declaraba encontrar insuficientes las medidas de conciliación.

La igualdad es un elemento que debería se intrínseco a la sociedad de este siglo. Sin embargo, la realidad que planea dista mucho de ser la ideal: las mujeres no sólo cobran menos que los hombres – casi 6.000 euros menos al año, según datos de la UGT- sino que, además, lo tienen más difícil a la hora de ascender a puestos directivos.

Si seguimos desgranando algunas de las desigualdades contra las que muchas empresas ya han empezado a combatir, se añade un tercer elemento a la ecuación: la imposibilidad de compatibilizar el cuidado de los niños con el desarrollo de su actividad profesional.

Problema mayor para las familias monoparentales

En este sentido, en las familias monoparentales donde la principal carga la lleva una mujer este problema es especialmente acuciante. Así lo revelaba The Adecco Group a través del VI Informe #MonoMarentalidad y Empleo llevado a cabo por su Fundación.

En palabras de Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, “el desempleo de larga duración es un indicador del elevado riesgo de exclusión al que están expuestas estas mujeres, debido a “tics” culturales que se manifiestan en forma de prejuicios, donde se tiende a pensar que, por el cuidado de sus hijos, su compromiso con la empresa será menor y causarán mayor rotación y absentismo”.

Asimismo, destacaba el dato de que 7 de cada 10 encuestadas con empleo, declaraba encontrar insuficientes las medidas de conciliación. El teletrabajo, por su parte, continúa teniendo una nula implantación, en gran medida debido al tipo de sector en el que se emplean estas mujeres, que no admite esta posibilidad.

El teletrabajo, por su parte, continúa teniendo una nula implantación, en gran medida debido al tipo de sector en el que se emplean estas mujeres, que no admite esta posibilidad.

Ofrecer beneficios sociales a los colectivos más vulnerables se vuelve una tarea casi obligada en las empresas, especialmente porque suponen un importante porcentaje de la fuerza laboral española. En el caso de las mujeres, más de la mitad.

Por ello, ofrecer soluciones flexibles revierte en una mejora la situación personal y profesional de los trabajadores, ya que les ofrece una apertura de oportunidades que, de otro modo, les dejarían fuera del mercado de trabajo.

En este sentido, servicios especiales de guardería para madres y padres trabajadores, así como una disminución del control de horarios de entrada y salida y una apertura a la posibilidad de trabajar fuera de las paredes de la oficina son diferentes soluciones al problema.

 

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