El colapso de la Educación tal y como la conocemos.

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El prestigioso Clayton Christensen, autor del best-seller El Dilema de los Innovadores, predijo recientemente que en los próximos 10 años, el 50% de las 4.000 universidades americanas entrará en bancarrota. En el Simposio sobre Innovación y Disrupción en los Estudios Superiores, Christensen explicó que la educación online se va a convertir para muchos estudiantes, en el modo más efectivo y económico de recibir una educación, desplazando así a numerosas universidades y “colleges” de pequeño tamaño.

Los MOOCs ofrecen ya más de 9 mil cursos, están presentes en más de 800 universidades y cuentan con más de 80 millones de estudiantes.

La educación online no sólo tiene beneficios para los alumnos. Es también una oportunidad para aquellas instituciones docentes que quieran adaptarse. En el mundo digital todo se puede medir, y los millones de estudiantes que realizan cursos online, dejan el rastro de las temáticas en las que están interesados, su velocidad de aprendizaje, la frecuencia con la que se forman… Nunca una institución docente había conocido tan bien a un estudiante, de cara a anticiparse a sus necesidades de formación.

La atomización de la educación, una de las claves de la disrupción formativa.

Esta creciente digitalización está provocando una atomización sin precedentes en el mundo educativo. Sólo los MOOCs ofrecen ya más de 9 mil cursos, están presentes en más de 800 universidades y cuentan con más de 80 millones de estudiantes. Se espera que crezcan más de un 30% en los próximos 4 años, razón por la cual, algunas universidades ya se han subido al carro. En España, universidades como la UC3M, la Universidad de Barcelona, la UPV o el IE ya alojan sus contenidos en plataformas con Edx o Coursera.

Otro gran impacto en la enseñanza viene de la mano de las tecnologías exponenciales. Por ejemplo, la realidad aumentada está dando lugar a tutoriales, guías y apps que permiten a los estudiantes aprender de forma interactiva y práctica para consolidar sus conocimientos. No es de extrañar que en 2021, la estimación de crecimiento de la AR en educación sea de un 98%.

El uso de la Realidad Aumentada en el sector de la educación va a crecer un 98%

La inteligencia artificial también está potenciando la personalización educativa, ayudando por un lado a los profesores a comprender mejor el avance de sus estudiantes, y por el otro lado a las universidades, en la toma de decisiones sobre las rutas formativas. De hecho, se espera que la educación inteligente sobrepase los 400 mil millones de dólares en 2025. E incluso el blockchain está irrumpiendo con fuerza en el sector educativo, por ejemplo, para archivar de forma segura los expedientes de los estudiantes.

España necesita actualizar urgentemente su educación: flexibilizar los grados, actualizar las materias…

Pero aún tenemos grandes asignaturas pendientes en la educación, particularmente en España.  Por un lado, la falta de rutas formativas modulares en las que el alumno pueda formarse de manera multidisciplinar, respondiendo a las necesidades técnico-humanistas de los empleos. Un extraordinario ejemplo es Standford 2025, sustituyendo los típicos 4 años de un grado por un modelo de 3 fases de aprendizaje personalizado.

Y, por otro lado, la actualización de los contenidos impartidos por la educación “reglada”. En España tardamos aproximadamente 3 años en comercializar una nueva titulación desde que se diseña, cosa que ocurre normalmente tantos años después de que se identifica la necesidad. En la era del Smart Farming ¿dónde está la formación sobre agricultura autónoma? En la época de la bioingeniería ¿dónde está la formación sobre regulación y ética? El otro día escuchaba la queja del fundador de una startup biomédica especializada en genómica, sobre las carencias en la carrera de medicina… “los médicos salen de la carrera con muy poca formación genética…”.

Urge una r-evolución en la educación, y si las instituciones tradicionales no reaccionan en tiempo y forma, otras nuevas lo harán.