#Dóndeestánellas: promoviendo el equilibrio de género en los debates

#Dóndeestánellas: promoviendo el equilibrio de género en los debates

Desde la sede española del Parlamento Europeo quieren promover la visibilidad de mujeres expertas y aumentar su participación en los paneles, conferencias, seminarios, debates y actividades que se realicen. Hoy entrevistamos a María Andrés, directora de la oficina de este organismo para que nos hable de la iniciativa.

María Andrés es periodista y desde 2003 trabaja como funcionaria en el Parlamento Europeo, primero como Jefa de Prensa y desde 2016 como directora de la oficina que la Eurocámara tiene en España. Madre de tres hijas y aficionada a la fotografía, su firma en Instagram es @conciliacomopuedas.

A pesar de los avances de las representantes femeninas en todas las instituciones, ¿por qué se siguen reduciendo los encuentros a la visión masculina?

Vamos a auditar las cifras de participación de expertas u oradoras en todas las actividades organizadas por todos aquellos que nos hemos sumado a este manifiesto.

Es curioso, porque las mujeres ya formamos parte de las instituciones, de las universidades, empresas… Más de la mitad de los graduados son mujeres, sin embargo falta darle visibilidad a nuestra voz, la presencia de mujeres en debates, conferencias y seminarios públicos en Bruselas es apenas del 33%. Y esto es una lástima, porque dejas fuera a la mitad de la población, con la consiguiente pérdida de puntos de vista, de miradas distintas que se quedan por el camino. Una diversidad clave para enriquecer los debates.

Desde la sede española del Parlamento Europeo lanzáis durante los próximos doce meses una iniciativa concreta: promover la visibilidad de mujeres expertas en el seno de vuestra organización y aumentar su participación en los paneles, conferencias, seminarios, debates y actividades de comunicación que realicéis. ¿Cómo vais a lograrlo?

En primer lugar, poniendo el foco en nosotros mismos, en nuestra propia casa. Queremos ser los primeros que cuando organicemos algo o nos pidan nombres de expertos, nos paremos a pensar un segundo: ¿Dónde están ellas? Porque estamos, y lo que hace falta es dar un paso al frente e incentivar que nuestra voz se haga mucho más visible. Y al final de estos doce meses, ver el progreso… no queremos que esto se quede en un cúmulo de buenas intenciones y por eso vamos a auditar las cifras de participación de expertas u oradoras en todas las actividades organizadas por todos aquellos que nos hemos sumado a este manifiesto.

¿Quién se puede sumar a la iniciativa y cuál es el compromiso que asumen?

Todas aquellas organizaciones, asociaciones y empresas de todos los ámbitos pueden sumarse a esta iniciativa, con especial hincapié en las Universidades. Es fundamental involucrar al sector educativo porque, en definitiva, es aquí donde los cambios van a tener un mayor impacto en el futuro.

¿Desde qué números partís y qué objetivos queréis alcanzar?

Partimos, en cierta manera, de ese 33% de mujeres que participan en debates en Bruselas, una cifra un poco mayor en España. A partir de aquí lo importantes es ir mejorando este porcentaje y, por supuesto, sumar a más y más gente a este proyecto.

La campaña de comunicación para poner en valor el papel de mujeres expertas, utiliza el lema #DóndeEstánEllas. ¿Qué acciones tenéis programadas?

No nos podemos olvidar de inculcar la igualdad en nuestra propia casa.

Promover, siempre que sea posible, el equilibro de género en las mesas de debate, que cuando nos digan “es que no hay expertas sobre este tema” estemos en disposición de ofrecer alternativas. Educar a las personas de nuestro entorno, además, a no aceptar participar -en la medida de lo posible- en paneles con varias personas y donde solo haya conferenciantes masculinos, si antes no se ha hecho un esfuerzo honesto en encontrar al menos una voz femenina. Para ello, estamos en contacto con distintas asociaciones que tienen plataformas que dan visibilidad a las mujeres expertas en las diferentes áreas del conocimiento y en los diversos sectores.

Entre las organizaciones que se han adherido al manifiesto, aparecen las principales universidades de la ciudad. ¿Hay que empezar a inculcar la igualdad desde la educación?

Desde luego, la educación es fundamental, a nivel universitario, y claro está, a nivel escolar. Puede que incluso sea en los colegios donde mayores pasos se estén dando en la igualdad entre niños y niñas. Y desde luego, no nos podemos olvidar de inculcar la igualdad en nuestra propia casa.

¿Cuáles según vuestra experiencia son los sectores a los que más hay que movilizar?

Lo ideal sería ir involucrando a todos los sectores. El educativo, como hemos hablado, es fundamental y luego, además, están esos sectores típicamente masculinizados. Y por último, a nosotras mismas, hacemos un llamamiento a todas las mujeres para que hagamos un esfuerzo en dar mayor visibilidad a nuestro trabajo y conocimiento, para poder servir de ejemplo y acicate a futuras generaciones.

María has tenido una posición de privilegio para evaluar la evolución de este tema. ¿Primero como Jefa de Prensa y ahora como Directora…cuál es el balance?

Desde luego yo he visto mejoras en muchos aspectos. Ha aumentado la concienciación sobre la necesidad de defender la igualdad de género en todos los ámbitos legislativos. La violencia de género y otros grandes temas de discriminación han dejado de ser tabú. El acoso en el lugar de trabajo, por ejemplo, ha llenado titulares en los medios de toda Europa con la campaña #metoo. Sin embargo, el mundo sigue lleno de situaciones cotidianas donde las mujeres sufrimos de manera directa o indirecta algún tipo de discriminación.

A veces son detalles que resultan de la persistencia de estereotipos o de falta de implicación real por parte de las personas que toman decisiones: a lo largo de mi carrera yo personalmente he oído, por citar solo algunos ejemplos, frases como éstas: ‘No te invité como oradora en esta conferencia porque era tarde y pensé que te vendría mal asistir, por las niñas’; ‘no encontré ninguna experta’; ‘necesitamos a un líder agresivo’; ‘las mujeres encajan más en puestos de diplomacia y para resolver situaciones de crisis que en posiciones de liderazgo en empresas’…

Otras veces, reconozco que somos las propias mujeres las que nos imponemos ciertas barreras. El peso de los roles sociales y de los estereotipos son kilos que añadimos a nuestra mochila y que a menudo nos hacen declinar ofertas, rechazar el protagonismo de participar en eventos públicos, preguntarnos si sabemos lo suficiente para subir al escenario, si valemos tanto como para luchar por un ascenso, etc.

Es la actitud, de todos y todas, lo que debemos cambiar. Poco a poco pero con decisión.

Cómo has vivido el #8M y cuál es tu lectura de lo sucedido?

Hacemos un llamamiento a todas las mujeres para que hagamos un esfuerzo en dar mayor visibilidad a nuestro trabajo y conocimiento, para poder servir de ejemplo.

Es muy llamativo la capacidad de movilización que ha tenido, y la manera en la que ha conseguido situarse en el centro del debate público. Nosotros pusimos en marcha el proyecto ¿Dónde están ellas? apenas cinco semanas antes de la firma del manifiesto, y no sólo nos ha sorprendido el número de organizaciones, instituciones y empresas que se han mostrado interesadas, sino que también nos llamó mucho la atención que todas ellas ya se habían planteado llevar a cabo alguna iniciativa parecida para buscar la paridad en conferencias y actos públicos, de manera individual. La igualdad de género es un tema que interesa, y un reto urgente que requiere medidas concretas y proactivas que favorezcan la igualdad de oportunidades.

Te sentirías feliz si esta iniciativa lograra…

Aumentar el número de organizaciones que antes de cerrar la lista de una mesa de expertos o una jornada de conferencias se preguntan de manera automática: ¿Dónde están ellas? ¿He logrado dar visibilidad a la voz de alguna experta en esta materia?

No espero un resultado brillante en cuanto a la tasa de participación de mujeres en nuestros actos al cabo de doce meses. Lo que espero es que ese esfuerzo nos ayude a mejorar, a reflexionar sobre esto, y que el porcentaje de participación aumente al año siguiente. Y al siguiente. Hasta que dejen de hacer falta manifiestos como éste.

 

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