¡Despierta! y hackea el cambio

¡Despierta! y hackea el cambio

Hace unos años, el cambio se gestionaba y era un proceso con una duración considerable reservada a un grupo exclusivo de agentes del cambio.

Hoy el cambio impacta a todas las personas, en todos los ámbitos. Cambian los sistemas sociales, las estructuras familiares, los modos de movernos.Pero sobre todo cambia la forma en que trabajamos. El cambio ahora es frenético, ubicuo e inclusivo. No es susceptible de gestión. Pero algo hay que hacer… porque el cambio tiene un gran impacto.

La aceleración del cambio puede tener consecuencias mortales 

“Sanidad lanza una estrategia basada en la publicidad y detección precoz para atajar un problema tabú que causa el doble de muertos que los accidentes de tráfico” 10 Septiembre 2018.  Así se se publicaba recientemente la campaña que el Gobierno prepara para atacar un tema tabú: el suicidio. Es algo que lleva años preocupándome en secreto y en la intimidad, tal vez porque en mi infancia lo viví de cerca. O tal vez porque es la culminación de la desesperación y de la falta de esperanza que caracteriza una situación de estrés extrema.

El cambio ahora es frenético, ubicuo e inclusivo.

Se nos lleva la boca con estrés y todas en algún momento vamos como pollos sin cabeza de estresadas por la vida. Gran parte de ese estrés es sano, natural y positivo, pero cuando toma el giro hacia lo que Seligman estudió bien, la teoría de la Indefensión Aprendida. Ese callejón sin salida en el que se siente que por mucho que se haga, no puede superarse el cambio. Ese es el estrés tóxico, destructivo e incluso mortal. Esa incapacidad de afrontar las “demandas” que el entorno impone sobre una que está demostrado que está relacionado directamente con la depresión.

Comité de Dirección a Juicio: gestión del cambio y cultura tóxicas

Otro de los cambios en la era actual es la integración de la esfera personal y profesional, social y laboral. El caso de France Telecom, cuándo en 2006, 35 personas cometieron suicidio algunas incluso en el mismo lugar de trabajo, tras el proceso de gestión del cambio consecuencia de la privatización de la compañía. En breve tendrá lugar un juicio sin precedentes.

Tener una relación amable con el cambio es lo que yo llamo HappyShifting

Este es un ejemplo extremo que pone de manifiesto la importancia del cambio en el trabajo. Hoy la exposición al cambio crece exponencialmente, tanto que el trabajo es el cambio, o el cambio el trabajo…Y tenemos un problema grave: según un estudio de McKinsey el 70% de los procesos de cambio fracasan. Es decir, de cada 3 cambios que tienen lugar en las organizaciones, que sepas que 7 no van a funcionar. Desalentador. O una oportunidad única de reinventar cómo cambiamos. Por lógica haciendo lo contrario, deberíamos conseguir revertir el porcentaje y que triunfen el 70%.  La clave es cambiar cómo las personas piensan, sienten y actúan respecto al cambio para tener una relación más positiva con el cambio. Tener una relación amable con el cambio es lo que yo llamo HappyShifting,

Hoy el cambio o se hackea o nos hackea

No podemos permitirnos el lujo de que el estrepitoso ritmo de cambio pueda con nosotros. Vivimos en la era en la que autoridades como Yuval Noah Harari hablan de que “la tecnología hackeará al ser humano”, y en la que aparecen nuevos sectores como el de biotech. Los cambios más relevantes, como decía Obama en su última visita a España, no son tecnológicos sino sociales, y por ende humanos.

Yo confío en que será el ser humano quien hackee a este cambio constante que nos acecha. El otro día intentaba explicar el poder de la H en nuestra lengua, silenciosa y discreta pero muy descarada cuando por error falta o sobra, y así es cómo se hackea el cambio, como la H.

Para crecer, #hackeatucambio en positivo. Así, desembocará en crecimiento y no en un callejón sin salida.

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