Deja que tu niño se aburra, y hazlo tu también ~ Mujeres&Cia

Deja que tu niño se aburra, y hazlo tu también

Deja que tu niño se aburra, y hazlo tu también

En la sociedad del consumo y el entretenimiento hemos identificado felicidad y crecimiento con ambos, cuando la realidad dista mucho de estos paradigmas. En concreto, desde la óptica de la crianza y educación de los pequeños y no tan pequeños, los padres, que pertenecemos a otra generación acostumbrada a vivir con mucho menos que los de ahora, y a luchar mucho por lo que tenemos, ponemos en nuestras espaldas cualquier demanda o suspiro de nuestros descendientes.

En la sociedad del consumo y el entretenimiento hemos identificado felicidad y crecimiento con ambos, cuando la realidad dista mucho de estos  paradigmas. En concreto, desde la óptica de la crianza y educación de los pequeños y no tan pequeños, los padres, que pertenecemos a otra generación acostumbrada a vivir con mucho menos que los de ahora, y a luchar mucho por lo que tenemos, ponemos en nuestras espaldas cualquier demanda o suspiro de nuestros descendientes.

La supermadre, y algunos superpadres ultraeficientes, para conseguir cumplir todo lo que cree que la sociedad le pide, y ella magnifica, se acelera hasta la taquicardia ante la insatisfacción de sus hijos. ¿está haciendo algo mal? ¿debería llevarles a alguna clase complementaria más? ¿Es que falta algún dispositivo? Su hijo, hija, tiene malestar, melancolía, enfado, falta de atención, o simple aburrimiento. Algo piensa la madre que está haciendo mal, algo debería hacer rauda y veloz. Error. No seas super, se inteligente.

A un nivel homeostático, o como dicen en medicina tradicional china, de equilibrio de energías por elementos, órganos y meridianos: no hacer nada es fundamental. Es más, debemos aprender a “hacer nada” un rato todos los días.Los padres y en general, todos los que estamos involucrados en la educación, debemos aprender a tomar el pulso vital a todos los procesos, y respetar sus tiempos, asistiendo y acompañando con los ojos y oídos abiertos, testimoniando más que actuando. De todos los procesos, el más llamativo en esta sociedad de la plenitud, que penaliza el vacío con horror, saber “aburrirse” es fundamental.

Deja que tu hijo se aburra, como proceso de vaciado. No lo llenes de actividades de realidad más o menos aumentada. Deja que se tire a la bartola, que contemple el gotelé o las nubes hasta que no pueda más, se ponga de pie y vaya a hacer otra cosa. A un nivel homeostático, o como dicen en medicina tradicional china, de equilibrio de energías por elementos, órganos y meridianos: no hacer nada es fundamental. Es más, debemos aprender a “hacer nada” un rato todos los días. Cuando dejamos de actuar e intervenir, no solo se consigue una autoregulación organísmica, fundamental para mantenernos sanos, sino que vaciarnos de información hace que podamos tener hueco para que luego entre lo nuevo, o simplemente tengamos perspectiva para resolver lo que necesitemos.

Si respetas el “aburrimiento” de tus hijos, la parada y falta de dirección en su movimiento, respetarás su tiempo en elegir hacia dónde y cómo hacerlo. Si no lo haces, forzarás un movimiento loco, que necesitará de otro movimiento de compensación para volver al sitio de partida para volver a empezar. Evidentemente, si consigues respetarlo, quizás aprendas tú también, como testigo, que eso también te hace mucha falta a ti mismo, y puedas descansar encontrando tu centro, tu SER con mayúsculas, donde uno no necesita correr en ninguna dirección para sentirse vivo, pleno y feliz.

*Jorge Urrea es autor de www.psico-tao.com

 

 

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