De la ´caja tonta´a la TV del futuro

La “caja tonta” sigue presidiendo la mayoría de salones españoles, pero esto podría estar cambiando. Los televisores continúan sustentando la cuenta de resultados de los fabricantes de electrodomésticos y los catálogos nos marean con siglas: UltraHD, 3D, SmartTV, curvedTV. Pero, ¿y los espectadores?

La “caja tonta” sigue presidiendo la mayoría de salones españoles, pero esto podría estar cambiando. Los televisores continúan sustentando la cuenta de resultados de los fabricantes de electrodomésticos y los catálogos nos marean con siglas: UltraHD, 3D, SmartTV, curvedTV. Pero, ¿y los espectadores?

Una de las series favoritas de mi niñez fue “La piedra blanca”; pocos recordarán esta serie sueca de solo 13 capítulos que se emitió a finales de los 70. De hecho, yo solo tengo un recuerdo vago sobre ese niño y esa niña que compartían retos y secretos, pero todavía revivo las hazañas que intentábamos imitar con mis amigas durante la espera hasta el siguiente ansiado capítulo semanal. Mi hija, ha quedado recientemente fascinada por Naruto, una serie anime que también podríamos considerar un poco friki, ya va por el capítulo 115 y los ha “tragado” desde su portátil, eso sí, con guía incluida que le recomienda qué títulos se puede saltar por ser aburridas digresiones de la trama principal. Mi madre, en cambio, sigue siendo asidua a su serie de sobremesa mainstream y se reserva ese tiempo para ella todos los días… mientras juega al Candy Crash.

Más allá de los análisis sociológicos sobre los riesgos del creciente individualismo en los hábitos de consumo, representa una nueva oportunidad para la industria, al poder identificar de forma mucho más precisa quién es nuestro espectador y cuáles son sus uso.Si como espectadores, tenemos ahora mucho más control sobre qué queremos ver y cuándo, esto representa un reto que los programadores todavía no han sabido afrontar con éxito. Las series son las nuevas reinas de la parrilla, pero suelen llegar a nuestras pantallas en su cuarta temporada y ahí estamos los espectadores como huérfanos, intentando aclarar el origen de nuestras neuras hercianas, hasta que las cadenas se apiadan de nosotros y después de constatar vía audiencia que la temporada efectivamente nos encandiló, nos pasan las tres anteriores en horas intempestivas y en alguno de esos canales perdidos en el dial.

Estamos asistiendo a una transformación de la televisión, las principales cadenas ya disponen de sus webs y apps, en las que podemos ver los capítulos o los programas que nos hemos saltado, incluso seguir la programación en directo. Algunos incluso están digitalizando sus fondos históricos. También nos invitan a una participación más activa, utilizando redes sociales y aplicaciones desarrolladas ex profeso. Sin embargo, las cadenas todavía no están rentabilizando estas inversiones.

También los hábitos de visionado están cambiando, con un incremento notable del uso de tabletas y móviles para ver contenidos, no solo cuando estamos fuera de casa, sino desde nuestro rincón favorito y sin tener que pelear por el mando. Más allá de los análisis sociológicos sobre los riesgos del creciente individualismo en los hábitos de consumo, representa una nueva oportunidad para la industria, al poder identificar de forma mucho más precisa quién es nuestro espectador y cuáles son sus usos: a qué horas le gusta ver los contenidos, con qué frecuencia, durante cuánto tiempo, si prefiere los programas de larga duración o se decanta por los clips. También sabremos el grado de enganche, de forma que podemos ver cuándo cae la audiencia y ver qué tipo de formatos y contenidos funcionan mejor. La recolección y el análisis de todos estos datos, nos permitirá conocer a los espectadores y ofrecerle a cada uno una experiencia individualizada.

Al final, todo ese conocimiento se va a traducir en la desaparición de las parillas, la llegada de muchos más canales temáticos y listas de reproducción comisariadas por expertos, pero sobre todo, sistemas que nos conozcan y nos propongan contenidos que nos interesen. ¡En la TV del futuro el espectador será el rey!

 

 

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