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España conquista el oro del Eurobasket femenino

España conquista el oro del Eurobasket femenino

Francia sucumbe a la intensidad de un equipo legendario que logra su quinta medalla consecutiva y recupera el trono continental.

La selección femenina superó con contundencia a la de Francia y conquistó su tercer Eurobasket tras los de 1993 y 2013. El oro de Praga ya es la 12ª medalla en 54 años de historia, la octava en los nueve últimos Europeos y la quinta consecutiva en todas las competiciones. Un recorrido memorable de un equipo legendario que ha construido su identidad apostando por su diferencia. Talentosas, entusiastas, abnegadas, solidarias y valientes, las jugadoras de Mondelo volvieron a derretir a un rival más robusto a base de corazón. Un corazón de oro puro. Con Alba Torrens como estilete (MVP con 18 puntos, su media en el torneo) y Sancho Lyttle como pilar (19 puntos y ocho rebotes), la final no se resolvió en las alturas sino por paciencia e intensidad y sacrificio. Ahí España resultó una vez más inabarcable.

No tiene kriptonita esta España que juega con alma cada minuto y ha construido su leyenda con la humildad de quien conoce lo que cuesta la gloria.

Con el ideario de defensa, rebote y contraataque, España ganó la pelea de la puesta en escena y el partido entero. Pletórica, febril e iluminada, Torrens remató el primer cuarto con un triple desde ocho metros que desató el optimismo en el equipo de Mondelo y la precipitación en las filas galas. Francia se agarraba a su poderío físico bajo los aros, pero la selección española siempre manejó el libro de instrucciones de la final. Aplicadas y voraces en defensa, solidarias en ataque y vibrantes a pista completa, las subcampeonas olímpicas y mundiales se lanzaron a por el oro continental con una pasión indomable.

Dumerc tardó en encontrar la brújula y Francia se adentró en la espesura y el desasosiego mientras España hacía camino (32-20, m. 15). La capitana y piedra filosofal del conjunto francés anotó cinco puntos consecutivos que atajaron el primer demarraje del conjunto de Mondelo, pero la selección no perdió la paciencia y el muro galo cayó por demolición. Lyttle y Nicholls repitieron el magistral despliegue defensivo con el que anularon a las belgas Meesseman y Wauters en semifinales y Silvia Domínguez gestionó con brillantez los minutos previos al viaje a vestuarios. Una canasta a aro pasado de la base de Montgat llevó a las de Valérie Garnier a la silla de pensar. No salieron del túnel.

A la vuelta de la caseta fue España la que redobló su apuesta. Torrens retomó su faena y Domínguez sacó la cuarta falta personal a Ciak en pleno despegue de las españolas (47-32, m. 25). El paso de los minutos resultó un lastre psicológico para la rotación francesa, desquiciada por Garnier en su constante e improductiva búsqueda de soluciones. La diferencia creció hasta superar la frontera de los 20 puntos (69-46, tras un triple de Lyttle). No tiene kriptonita esta España que juega con alma cada minuto y ha construido su leyenda con la humildad de quien conoce lo que cuesta la gloria. Los oros de Perugia en 1993 y de Orchies en 2013 ya tienen relevo. El Mundial de España de 2018 es el mejor horizonte para seguir cincelando la leyenda de unas mujeres gigantes en ambición.

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