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Mindful Emotion: vivir con emoción y conciencia plena.

Mindful Emotion: vivir con emoción y conciencia plena.

La inteligencia emocional, tiene que ver con un desarrollo de la habilidad de gestionar las emociones propias y ajenas. La actitud de atención plena, Mindful, está relacionada con una mirada limpia en cada instante presente, donde ni el prejuicio del pasado ni la expectativa de futuro, empañan la mirada.

Hace poco me preguntaban en un foro qué diferencia tiene mi especialidad, Mindful Leadership, (liderazgo consciente o de atención plena para la vida personal y profesional), con Inteligencia emocional y se me ocurrió que era bueno compartir algunas reflexiones aquí: La inteligencia emocional, tiene que ver con un desarrollo de la habilidad de gestionar las emociones propias y ajenas. La actitud de atención plena, Mindful, está relacionada con una mirada limpia en cada instante presente, donde ni el prejuicio del pasado ni la expectativa de futuro, empañan la mirada. Por ejemplo, alguien que tiene dificultad con la ira, por tenerla identificada con un pasado familiar violento, en vez de reabrir la herida durante años de análisis, tratando de entender el porqué y procesarlo, aprende a focalizar la atención en el presente y reacciona a la situación actual como procede, sin más ni menos… complejo de contar, muy interesante de aplicar.

Al mismo tiempo que nos ahorra larguísimos años de análisis, como mencionaba, tiene la bondad de que evita reabrir las heridas cada vez que se toca un tema “sangrante”. No quiero decir por ello, que en ciertas ocasiones, no sea bueno entrar en el trauma y darle cauce, desbloquearlo, con alguna de las numerosas técnicas que por ejemplo nos ofrece la Gestalt, PNL, Transpersonal, Bioenergética, Constelaciones, etc. No, lo que sí quiero decir es que numerosos clientes, buscadores más que “encontradores”, pasan por tantos facilitadores porque no acaban de cerrar el pasado y con cada nueva apertura de la herida, la sangre nueva que se seca deja un rastro que volver a localizar y con ello la tentación de volver a “operar”… Es hora de que muchas de estas personas, construyan una nueva realidad desde su poder personal, que es el que se tiene en el aquí y ahora, ni recordando el pasado ni con expectativa de futuro.

Tildar una emoción de negativa o positiva es ya tener un prejuicio, cuando todo depende del tratamiento de la información que trae.

Deshago también la confusión de una persona, gurú de lo suyo, que ponía el otro día en las redes que “no hay que tener emociones negativas”. Tildar una emoción de negativa o positiva es ya tener un prejuicio, cuando todo depende del tratamiento de la información que trae. Matar al mensajero, porque habla de dolor, tristeza o ira, por ejemplo, es un grave error, se queda cristalizado en el cuerpo, en la mente, en el alma individual, organizacional y familiar. Más nos vale escucharlo todo sin prejuicios, en tiempo real, con atención plena, sacando la lección y aplicándolo en el momento, para poder vivir en paz, sin conflictos internos, con fuerza y amor. En el ejemplo de la ira, por ejemplo, bien usada aporta fuerza y dinamismo para acometer grandes acciones. Decía William Blake: “los tigres de la ira son más sabios que los caballos del conocimiento”. Yo no sé si más, pero desde luego que es parte de nuestro poder personal y no hay porqué renunciar a ello.

De igual manera pero por espejo, identificar la alegría siempre con algo positivo, puede ser mucho asumir. Hay una alegría que corresponde a un aumento rampante de energía, que cuando alcanza su exceso, puede ser como el fuego, que arrasa sin considerar las consecuencias. Me viene a la mente por ejemplo una amiga que cuando consiguió dar el paso y divorciarse tras largos años de contención, se subió a una alegría eufórica, que aunque yo mismo confronté como muy irrespetuosa y hostil, no supo escuchar. Las consecuencias de sus acciones tardaron pocos años en aparecer, y fueron tan trágicas como perder la custodia de ambas hijas, que la detestan, y el uso y disfrute de una señorial casa familiar por mandato judicial, lo que también cuenta.

Cierro animando siempre a la “e-moción”, movimiento auténtico y libre, seguido de conciencia plena, no como manifestación de hipercontrol, sino como responsabilidad diaria de las propias acciones, y modo de vida pleno, feliz y poderoso. ¡Vive! Vive libre, espontáneo, y atento, y si ves algo discordante en tu presente, corrige a tiempo, si no la tarea te quedará pendiente, y las consecuencias no tardarán en aflorar.

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