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La manada pone a la justicia patas arriba

La manada pone a la justicia patas arriba

En tiempos como los que estamos viviendo, la sociedad, la calle, la gente… van por delante del gobierno, de las leyes y de las instituciones. Por Mercedes Wullich, Directora de Mujeresycia.

Pasó con #metoo y las movilizaciones que crecen en el mundo y en España. Y ahora el bochornoso caso de ‘La manada’ vuelve a poner a la sociedad en guardia. Violencia, asco, cansancio… las voces se alzan y la justicia queda desnuda.

Cuando el abuso y la violencia campean a sus anchas y todavía las mujeres mueren en manos de los hombres, o son víctimas de redes de prostitución, es sano que la sociedad reaccione con contundencia, se manifieste, se movilice y decida que la respuesta es #toleranciacero.

Es este un caso testigo de muchísimo valor, y lo que ha sucedido con él,  marcará un antes y después. No habrá marcha atrás y es bueno que quienes legislan y juzgan lo sepan. Que los hombres tomen conciencia de lo que sus actos provocan es vital. Y que empiecen a ser “vergonzantes” expresiones que hasta ayer fueron toleradas y consideradas con “ligereza”  como parte del folclore machista.

#noesno y el #yotecreo de las Hermanas Carmelitas de Hondarribia, que también se expresaron sentando un precedente de excepción, serán parte de una historia que cambiará porque la sociedad -mujeres, pero también muchísimos hombres- dijeron basta.

Algunas expresiones de algunos hombres que alzan su voz contra La manada 

Iñaki Gabilondo: “Son cinco hombres, no cinco chicos. Hombres de entre 26 y 29 años. Dos de ellos con antecedentes penales: uno policía condenado en 2013 a 2 años por lesiones; otro condenado en 2009 a 2 años de prisión también por robo con violencia…

La sentencia carece de perspectiva de género y burla el respeto por las mujeres, por la víctima y por todas y cada una de ellas.

Baltasar Garzón: “La sentencia carece de perspectiva de género y burla el respeto por las mujeres, por la víctima y por todas y cada una de ellas. Envía a la vez dos mensajes. Uno, dirigido a los hombres: podéis violar, excepto si ellas están dispuestas a morir para evitar la penetración vaginal, anal o bucal. El otro, a las víctimas: debéis estar dispuestas a morir para llegar a ser víctimas de una violación”.

Octavio Salazar: “Hemos sido durante siglos cómplices, por acción y por omisión, de unas relaciones de poder que han jugado en contra de ellas. Solo así se explica la pervivencia de tantas violencias que insisten en negar la subjetividad de las mujeres y en convertirlas en un cuerpo –o mejor dicho, en un objeto– a nuestra disposición. Siempre atentas, con dinero de por medio o no, a hacer posible que nuestros deseos sean satisfechos como derechos… los hechos nos muestran una alarmante realidad en la que el machismo recupera el púlpito del que nunca realmente se bajó y en la que comprobamos que no basta con las leyes para conseguir una igualdad real”,

Escalofriante realidad europea: los “abusos” de La manada no son la excepción

Aproximadamente nueve millones de mujeres en la Unión Europea (UE) han sido violadas después de los 15 años. La cifra es inquietante. Igualmente alarmante es el hecho de que pocos países europeos se tomen este delito con la seriedad que deberían, tanto en la ley como en la práctica. De 33 países europeos, sólo 9 reconocen la simple verdad de que el sexo sin consentimiento es violación (contando por separado las tres jurisdicciones de Reino Unido).

Lo dice Anna Błuś en un artículo de Amnistía Internacional que titula “El sexo sin consentimiento es violación. ¿Por qué sólo nueve países europeos lo reconocen?

Sólo Inglaterra y Gales, Escocia, Irlanda del Norte y la República de Irlanda, así como Bélgica, Chipre, Luxemburgo y Alemania tienen definiciones basadas en el consentimiento.

La periodista plantea la gravedad de que este mensaje sea el que reciben los violadores, al tiempo que se sigue “culpando abrumadoramente a las supervivientes de las agresiones sexuales que sufren”.

Sólo Inglaterra y Gales, Escocia, Irlanda del Norte y la República de Irlanda, así como Bélgica, Chipre, Luxemburgo y Alemania tienen definiciones basadas en el consentimiento.

De los países nórdicos, a los que generalmente se considera modelos de igualdad de género, Islandia es el primero y único hasta ahora que ha introducido una definición basada en el consentimiento. En los restantes países europeos las leyes penales siguen definiendo la violación en función de la fuerza física o la amenaza de la fuerza, la coacción o la incapacidad para defenderse. ¿Y por casa -es decir por España- cómo andamos?

Por lo visto y por ahora, mal. Por eso el grito se multiplica y se vuelve huracán. Para que escuchen los que tienen que escuchar, para que se hagan cargo los que tienen en sus manos una justicia que más que dar pena, indigna.

 

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