2019: Urgencia y paciencia

2019: Urgencia y paciencia

Lo bueno que tiene que un año termine y otro comience es que las convenciones nos obligan hacer resúmenes, listas, mirar hacia atrás y proyectarnos hacia delante.

Balances, contrastes y recortes se han acumulado en una carpeta que ya alcanza las dimensiones de monumental, aunque por suerte la nube da para mucho. Las cifras siempre nos dan una perspectiva clara.  Y cuando se trata de los temas vigentes y urgentes como la igualdad, los números, vuelven a ponernos contra la pared.

Vale la pena recordar hitos ponerse objetivos frustrarse ante los números, porque es una manera de tomar conciencia. De darnos cuenta de que, quienes tenemos las herramientas para cambiar las cosas, tenemos una enorme responsabilidad.  Y que, en días como estos, el silencio no ayuda ni a impulsar los cambios ni a dejar atrás aquello que nos avergüenza.

El silencio no ayuda ni a impulsar los cambios ni a dejar atrás aquello que nos avergüenza.

En tren de rescatar algunas de las muchas ideas que me rondan y para abreviar, diré que…

  • Es urgente empezar a contar otra historia y poner en duda la que conocemos…
  • Que haya más mujeres en lugares de decisión no siempre implica una mejor gestión… pero casi siempre priorizar temas antes ignorados…
  • La violencia de género empieza a ser por fin un debate político que hay que defender…

Hace unos días, una periodista me preguntaba si por fin la ausencia de mujeres en puestos de poder se había convertido en algo “mal visto” … Yo respondí que, aunque faltara mucho por hacer -debe ser esta la frase más usada en los balances- el debate ha crecido y empieza a instalarse de una manera potente. Esto determina que las empresas, -algunas con más compromiso, otras solo porque no hay más remedio- empiecen a implicarse.

¿Sería mejor que el cambio llegara a las tripas de las organizaciones?

Sí, pero a mí me vale con que lo hagan por temor a quedar como rancias y obsoletas. Sabemos que no es igual la convicción que lleva a la acción que los gestos que maquillan lo que ya no está bien visto… pero este es un comienzo que acompaña al cambio que viene.

Dándome una vuelta por las redes sociales, mi pertenencia a ellas se pone en entredicho. Hay que filtrar mucho para no ver los exabruptos, el descrédito, el insulto… pero ¿no es esta la materia de la que está hecha la sociedad en que vivimos? Elegir, sobrevolar, detenerse o huir es la cuestión. Y aquí llega la otra pregunta de plena actualidad: ¿Hay un repunte del machismo en la sociedad española? Mi respuesta es que sí lo hay. Porque los cambios molestan y siempre habrá gente obtusa que sólo piensa en los privilegios que pierde. Además, cualquier excusa es buena para retroceder.

Mirando el panorama, yo abogo por más urgencia y menos paciencia.

Creo que 2018 ha sido el año de poner en escena un impulso imparable, que acelera los tiempos. Cuando las demoras son la norma, lograr que se instale otra manera de ver la realidad, y que esta interpele los viejos hábitos, es vital. Por eso, tenemos que ser vigías de lo urgente y asumir un compromiso común: defender lo conseguido, evitar retrocesos, levantar la voz. Mirando el panorama, yo abogo por más urgencia y menos paciencia.

Que el 2019 traiga los cambios que esperamos… Es lo que nos permitirá ¡cambiar también el eje de nuestras conversaciones!

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